THE BEATLES: LA COMPLEJIDAD DE LA MADUREZ .- ( 2ª Parte: 1967 - 1970)








Lucy In The Sky Whit Diamonds



Una tarde de domingo.-  Hace algunas décadas uno podía perder una tarde dominguera en los sótanos de la Gran Vía, en Madrid, más si hacía frío, otoñal vamos, de esos instantes vespertinos en que no jugaba tú equipo de fútbol y si ni cines ni teatros te llamaban la atención en la cartelera, era un buen momento para echar un vistazo a las pilas de Lps que se ofrecían a tus ojos. Discoplay, revista que vendía vinilos, cintas de casete; etc; por correo, tenía su sede en sitio tan gratificante y glorioso.
 Goloso como oso a la miel, todo dependía de cuánto duros, monedas o billetes tuvieses en tus escuálidos bolsillos para comprar. Pero el mero hecho de pasar allí, pongamos un par de horas, viendo, tocando, sacando de las fundas los Lps, casi oliéndolos, saboreando fotos, carpetas... valía la pena para tipos como tú. Era mejor acudir sin novia, querida, amante... o lo que fuese en ese momento. Parecido a aparecer por un gran almacén de ropa, cada uno por su lado, si es que existía con quien compartir tardes, noches, sueños...
 El Älbum Blanco, doble disco de The Beatles debió de caer alguna de esas tardes domingueras en el Discoplay, que siempre se me asemejaba mucho a la foto interior del vinilo de Led Zeppelin In Through The Out Door - 1979; tipos trajeados, con sombrero o sin él, solos, ante un taburete y bebiendo. Mujeres solas, también con una copa. Silencio, roto por risas esporádicas y estentóreas, algo que un camarero suscitaba a sus oídos. Lo mejor por las mañanas, cuando la ciudad latía y existían personajes en el sótano de la Gran Vía ajenos al ajetreo matinal, incluso al mundo.
 Sí compré el Álbum Blanco no cogería ninguno más por cuestiones crematísticas. Aunque algún domingo vespertino, ya en Madrid - Rock, cayó Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band, y estaba yo muy orgullo por aquello de que el vinilo era amarillo, y eso destacaba. Nuevos, con fundas impecables y sin dudas existenciales. Lástima que durante tanto tiempo hubiese abandonado su discografía, así, en la madurez, lo coges con más ganas y sin soberbia comparativa con los Stones.



Fixing A Hole


SGT. PEPPER´S LONELY HEARTS CLUB BAND.-  Junio de 1967.- 
 The Beatles enhebran canciones enigmáticas llenas de colorines, preconizan o se adelantan a eso del llamado verano del amor, entroncan con la psicodelia ya en mayúsculas y se marcan un soberbio Lp que gana con las escuchas y los años. Como el viejo vino metido en barricas de madera durante algunas décadas. Paladares exquisitos y mentes abiertas,  no es un trabajo al uso, se entiende como obra-concepto unitario.
 Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band habrá que tomárselo muy en serio, aunque sólo sea por las horas que pasaron en el estudio de grabación jugando, conjugando, sonidos, porque las letras, algunas de ellas están hechas a mata caballo, pueden ir de enigmáticas, pasar a momentos sentimentales como una canción, digamos normal, hay ecos de music hall como si The Beatles jugasen en una liga menor y fueran juglares que desempolvan sus instrumentos en plazas populares ofreciendo sus canciones, en ocasiones festivas, otras ácidas, inaugurando una época nueva, un camino seductor y novedosos.
 No se andan por las ramas, Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band que da título al Lp saca  las esencias, no es una presentación al uso, es un desgarro del rock sin concesiones, más allá de los vientos, trombones,,, que meten en el tema. Ya digo, una especie de saltimbanquis de parque.
 Camuflaje de los propios miembros de The Beatles, John y Paul se lanzan frases uno al otro, por el medio Starr hace lo que sabe, cantar y tocar la batería, de todo eso sale A Little Help From Friends. Y ya que estamos metidos en el berenjenal de sonidos, quizás alguno había leído a Lewis Carrol y su Alicia En El País De Las Maravillas, a lo mejor eran sus mentes sublimes y subidas unos decibelios, a lo mejor el LSD, pero Lucy In The Sky With Diamonds, es una de esas canciones enigmáticas con múltiples interpretaciones. Entre tanta obra maestra, puede pasar desapercibida los latigazos de las guitarras eléctricas de Getting Better,.
 Encanto, como si de un bosque británico nos encontraramos, con arpa y todo, si algo va mal arreglalo, canta McCartney en Fixing A Hole, picnic en la campiña. Tampoco faltan momentos sentimentales, She´s Leaving Home, rebeldía en la década prodigiosa de los 60, como un tiovivo en una feria con lucecitas y niñas adolescentes que se van de casa y lo estoicos de los padres pasan.
 No podía George Harrison dejar escapar la ocasión de metabolizar lo que rugía en su mente, ahora que tenían el estudio para ellos, con espacio y tiempo. Aires orientales y mantras místicas, Within You Without You para abrir la cara B del Lp. Desde luego le da un salto de calidad, y justifica,con mucho que The Beatles no actuasen en directo, como para tocar semejante pieza en un show. Imbuidos en camuflase, ecos de music-hall, When I´m Sixty-Four, pieza que hubiese encajado en cualquier banda sonora de algún film de Fellini. Juegan como niños, a los que se les une George Martin, Good Morning, Good Morning; entre medias cosas pasajeras: Lovely Rita, repetir como si de un concierto en directo se tratase con el tema homónimo del Lp y Lennon en estado puro, un turbulento y opaco viaje en el cierre: A Day In The Life.



Within You Without You



Crecen los bigotes y los cabellos se alargan.-  En la foto interior de Sgt. Pepper´s... lucen los muchachos de The Beatles unos mostachos curiosos, nada de fila de hormiguilla cuán adolescentes. Cubiertos sus cuerpos como una banda militar de la era eduardiana, al parecer se le ocurrió a Paul McCartney el asunto, dejaba claramente establecido su nuevo status, por si alguien tenía alguna duda al respecto de lo acontecido durante 1966, todo iba a cambiar su vida, y de paso, su música, su rock.
 Liberados de los tours, de hecho sólo Alemania y Japón, y el final en Estados Unidos, los vieron en directo por última vez, dejaron paso a sus personalidades, dieron rienda suelta que se dice, a su yo más personal e íntimo. La época dorada de los diversos psicotrópicos, efectos de evasión y hasta de falta de gravedad, un éxtasis en forma de LSD, hongos mágicos, o peyote, dieron con unos nuevos y mágicos Beatles. Estamos en la década dorada de los 60, todavía se podía volar sin necesidad de subir a un avión; tampoco era necesario lanzarse desde un acantilado como The Who en su Quadrophenia.
 John Lennon a las órdenes de Richard Lester se mete de nuevo en la piel de actor, es un decir, en el filme How I Won The War, secuencias rodadas en el país teutón  !y oh, sorpresa, España!  Y contradice lo anteriormente expuesto por mí en las líneas precedentes, se rapa el cabello. Mientras Paul McCartney también quiere estar en el mundo del celuloide, se lo podía permitir, no creo que sus finanzas fueran escasas, compone la banda sonora para la película The Family Way. Y es que este muchacho siempre ha sido el yerno ideal, se puede quedar a tomar el té de las 5 mientras se habla de todo y de nada.
 Por si existía alguna duda, Oldies But Goldies - 1966, un grandes éxitos al uso, estaba en el mercado a finales de año, cuando The Beatles se encontraban en su faceta psicodélica más elevada. Todo lo que iban lanzando en forma de EPs o singles seguía la pauta marcada por los meses anteriores, desde Sgt. Peppers... parecía que todo el mundo quería beber de sus surcos, de las estrías en las que se entrelazaban sus canciones, rastrear el poso que Beatles iban dejando, como miguitas por el camino.
 A lo mejor Brian Epstein se aburría, el mánager general ahora que los muchachos se dispersan largas temporadas y se encierran luego espaciosas semanas en Abbey Road para jugar con el estudio de grabación, sobraba, y se va, de manera física y literal, fallece en agosto de 1967, lo cual tiene su miga porque era el pegamento ideal de la banda. Hecho crucial, pues McCartney intenta ser el cerebro o líder del cuarteto y logra plasmar en imágenes un descabezado film: Magical Mystery Tour, rodado en septiembre, con 1 hora de duración aunque se llegaron a recoger más de 10, todo puesto a punto en 2 semanas del mismo mes. Posteriormente se emitió en la BBC británica, claro, en las Navidades de 1967, y no parece que gustase excesivamente, cosa inaudita en el mundo Beatle.
 Lo mejor de todo, el disco que sale del asunto.
 También hubo situaciones escabrosas en este mundo ideal de excesos, lo escabroso del asunto, por ejemplo algunas gestiones económicas no muy brillantes que llevaron a cabo, quizás la llegada de Cynthia Eastman, una neoyorkina compositora y fotógrafa que entrará en la vida de Paul McCartney y... una mujer con rasgos orientales, porque lo era, Yoko Ono, artista nipona y performer que transformará la cabeza y la vida de John Lennon, hasta el punto de dejar a su mujer, Cynthia Powell y madre de su único hijo, Julián. Pero por encima de todo, incluso del retiro espiritual con el Maharishi Mahesh Yogi, donde sólo Harrison, al igual que con sus clases de sitar con el maestro Ravi Shankar, dando esa paleta de colores tan original a la música de The Beatles, llega hasta el final en esto de las sesiones de meditación.
 Está la música, la genialidad que no les abandonará nunca, más allá de que sus creaciones sean mejor o peor valoradas en la inmediatez de lo que se llama, éxito popular.



The Fool On The Hill


MAGICAL MYSTERY TOUR.- Diciembre de 1967.-

 Supongo que ya lo tenían decidido, seguir innovando por la senda psicodélica que los había encumbrado con Sgt. Pepper´s... desde luego crítica y público aceptaron el reto. Otra cuestión peliaguda era la continuidad, cuestión nada menor, pero que The Beatles ya eran unos veteranos, teniendo en cuenta la numerosas ventas de Please, Please Me y su sucesor.
 Magical Mystery Tour profundiza en la tecnología que se les ofrecía, que estaba a su servicio, el Lp es todo un viaje, un disco concepto de una idea desarrollada a lo largo de 11 canciones, y aunque parezca inevitable compararlo con su predecesor, es una cicatriz nueva sobre la herida abierta en Sgt. Pepper´s ..., con más o menos acierto, porque aquí el film también juega.
 Toda la cara A es un viaje generoso, para mentes abiertas, hechizos de luna, figuras en el agua, un lienzo atractivo, extendiendo lo que se podría llamar, como música pop a niveles insospechados y desde luego jamás escuchados, todo un misterio de fantásticos sonidos. Tampoco es para volverse loco, pero no es un disco para colocarlo en fiestas, Magical Mystery Tour es para reposar en casa, desde el inicio, el tema que da título al Lp, esto va de un viaje, con temas firmados por Lennon - McCartney en 9 de ellos; como elfos perdidos en la campiña británica, flautas y encantamientos aparecen en The  Fool On The Hill. La levedad del ser, que escribiría Milán Kundera, en Flying, el único tema rubricado por el cuarteto en su autoría, por otra parte instrumental, para más inri. Recorridos abruptos, magia envolvente, sonidos brumosos, preconizan el camino que debían de desarrollar Pink Floyd, The Beatles les abren la caja de pandora en Blue Jay Way, autoría de George Harrison, muy alejado de los parámetros habituales del músico. Entre lo que luego se llamaría rock sinfónico, se puede encuadrar Your Mother Should Know. Pero para experimentos, el uso de la tecnología a su servicio, culmen de las ambiciones artísticas de Beatles, I Am The Walrus, llena de detalles curiosos, como violonchelos y hasta de diálogos radiofónicos, de El Rey Lear, de Shakespeare, claro.
 Como para no darle la vuelta al Lp a ver qué te espera. Y la cara B es conocida, no sólo porque los 6 temas que se exponen son singles o EPs, o sea, canciones que ya publicaron, pero que aquí forman un todo dentro de Magical Mystery Tour. Abren con Hello Goodbye, al margen de la música, juegan con los textos, en esa impertérrita flema de humor británico. Las grabaciones revolucionarias, los malabares, Strawberry Fields Forever, que parecen parar un poco a toque de piano en Penny Lane, un matiz, una excepción dentro del contexto de Magical Mystery Tour, pero que escuchada varias veces encaja en el organigrama de todo el Lp. Aires orientales, y no la firma Harrison, quizás el mejor tema de todo el disco: Baby You´re A Rich Man. Fieles a reírse de todo y de todos, aires marciales para despedirse, incluso con toques a La Marsellesa y a la vuelta de su disco primigenio, Beatles cierran con el elocuente All You Need Is Love.
 No se puede negar que The Beatles no inventen, no innoven, no arriesguen cuando podían tirarse otra década entera en su época ye-ye... instalados en su burbuja onírica Magical Mystery Tour tiene un diseño espectacular, con un libreto de 24 páginas, un cómic incluido, de narración extraña, pero que encaja en el contexto del álbum y fotografías a todo tren, donde The Beatles aparecen con personas que parecen normales, otras no tanto y seres aparecidos de la imaginación. Geniales es poco.



Baby You´re A Rich Man




Puntualizaciones.- Pasa el tiempo y la realidad, como la vida misma, a veces mancha. Se había producido en el universo de The Beatles la dicotomía de publicar el Lp Magical Mystery Tour en Estados Unidos y estrenado el film en Gran Bretaña, lo cual motivó cierta controversia, aunque los fans más acérrimos no hicieron ascos a las presentaciones que les dejaban como una banda sin alma y ya no tan compacta como al comienzo de la historia. Las ventas cubrían con un manto de estupor los comentarios más sediciosos.
 Pero como ya sabemos que las familias que son felices, son todas iguales, quizás la gracia de Beatles, sin llegar al término familiar, sea que cada miembro del grupo lo era a su manera. Parecían metidos en un mundo propio, como una burbuja, la muerte de Brian Epstein influyó en sus relaciones más personales, tampoco que Yoko Ono era una sombra constante de Lennon, sobre todo en el estudio de grabación. Pero también es cierto que a comienzos de 1968 son capaces de asistir a los cursos de meditación en la India, donde se fraguó gran parte de su siguiente Lp, que sería doble, el Álbum Blanco, cuando regresaron a Londres se pasaron más de 6 meses dando consistencia a dicho trabajo, no exentos de polémicas y algunas tiranteces entre ellos.
 Puede que el ser accionistas o algo por el estilo de Apple, la gran aventura empresarial del grupo tuviese mucho que ver en el asunto, también el sistema fiscal británico tan duro, que se llevaba gran parte de sus ingresos, hasta los Stones se exiliaron a la costa azul francesa a comienzos de la década de los 70. Pero The Beatles necesitaban ser un grupo, algo colectivo, eso pienso al menos, la suma individual de los 4 todavía podía generar dividendos en la creatividad y en el aspecto crematístico, por supuesto. No eran ajenos a las revueltas sociales que se llevaban a cabo en parte e Europa,  en una época hippie, Apple parecía un proyecto de empresa comunista a la manera occidental. Debo de apuntar que no sólo sirve para proyectos musicales, allí se fraguan películas, además de discos, una editorial musical, de ahí sale la producción y distribución de Magical Mystery Tour,  un merchandising moderno con la comercialización de todos los productos con marca Beatle.
 Tan es así que salen obras producidas por la empresa de gente como James Taylor, Jackie Lomax o Modern Jazz Quartet. Jóvenes audaces se presentaban con sus trabajos, tal vez sus canciones pudieran publicarse en el sello de The Beatles, al margen de diseños en ropa, vestuario... hay que cogerlo como lo que era, y en la época en la hablo, finales de los 60, donde un mundo nuevo, o algo parecido, se estaba fraguando, y hasta podía ser posible un cambio en el sistema económico.
 La cosa en el aspecto monetario no funcionó todo lo correcto que se necesitaba para que la nave despegase satisfactoriamente. Un año después, asesores financieros aconsejaron al grupo que volviese a realizar discos, que le eran más rentables y menos problemáticos. En junio de 1969 la tienda de ropa se liquida, un sueño que se esfuma, pero al menos, y hay que valorarlo en este sentido, es que The Beatles, tan vapuleados por el último Lp lisérgico, no vivían en una burbuja como algunos pretendían, Apple siguió en la división musical, intentaron otras aventuras con más o menos fortuna.
 Su siguiente Lp, doble encima, reflejaba ese experimento, y también un intento de vuelta clara y meridiana a las raíces que les hicieron triunfar, ellos que jamás perdieron el beneficio de la curiosidad en toda la legión de seguidores que acarreaban por todo el mundo.



 Yer Blues



ALBUM BLANCO.- Noviembre de 1968.-

 Como una cavidad en la parte inferior de los hornos que sirve para fundir el metal, a temperaturas elevadas, como un crisol, eso eran The Beatles en estos momentos. También un modelo de intentar colocar aquí y allá canciones, deshilvanadas, como un cohete que ha perdido la dirección correcta y revolotea y se sacude en el aire para descender en cualquier dirección. Excelentes instantes, sobrantes temas de otras sesiones, pero el tiempo apremiaba y por 1ª vez no tenían 2 discos grandes en el mercado. El Álbum Blanco confirma la excepción.
 Trabajo extra para George Martin en la producción y en el arreglo de tantos temas. Siguen evolucionando y perfeccionando sus paranoias en muchas canciones, pero aciertan en el eclecticismo de muchas de ellas. Ecos de los primeros instantes como banda, directa y rock and roll, existen muestras variadas: Back In The U.S.S.R, Why Don´t We Do  It In The Road, Birthday, Everybody´s Got Something To Hide Except Me And My Monkey. y la emblemática Helter Shelter.
 Pero en general siguen imbuidos de sonidos, concavidades que generan experimentos variados, condimentados con todo tipo de sustancias. El menú es variado a más no poder, Dear Prudence, Wild Honey Pie, Martha My Dear, Piggies, Don´t Pass Me Bay, Yer Blues.
 Claro que en la viña existen caldos curiosos, vaciladas a las que tanto nos tienen acostumbrados, ese humor británico fino e hilarante, Ob-La-Di, Ob-La-Da o The Continuing Story Of Bungalow Bill.
 Belleza en la simpleza, piezas únicas de un músico que se sienta con su guitarra y extrae unos pentagramas y los textualiza: Blackbird, Rocky Raccoon , Julia  o Mother Nature´s Son.
 Cierta camaradería a desaparecido, es obvio, el Álbum Blanco es un calidoscopio de canciones que abarca con sus tentáculos, como brazos de pulpo, toda la amalgama de colores que están en la cabeza de The Beatles en estos momentos. Nada menos que 4 caras de desparrame, a veces lisérgico, otras dulces campanas de algo parecido al susurrar de baladas, desde luego el dobleay  Lp como trabajo de grupo se a fugado, y aunque Lennon -McCartney llevan la batuta compositiva, George Harrison mete unos cuantos temas que navegan por el río, sin clarificar su sello más personal.
 En cualquier caso, es difícil no encontrar temas curiosos o de tu incumbencia, en un ramillete de una treintena hay donde elegir en este crisol de doble Lp.
 Tampoco son ajenos al mundo que les rodea, pero son escépticos en cuanto a la revolución social de la juventud por estos días de adoquines y enfrentamientos, sectores radicalizados con el cambio visceral, Revolution está en single, curiosamente de cara b de Hey Jude. Una muestra más de su fino humor.


Helter Shelter



Escamados.- Las sesiones en la India no salieron todo lo bien que quisieran, al menos algunos componentes del grupo así lo expresaron, y en el Álbum Blanco alguna referencia existe al respecto. Con el fin de evitar futuras demandas, se puede traslucir en los textos de alguna canción, por ejemplo Sexy Sadie, pero es que en este trabajo las letras adquirían un significado que hasta la fecha de la discografía de The Beatles, no tenían, y eso le llevó a ciertas controversias, ahora que  parecían que estaban más en el ojo del huracán que apenas un año antes.
 En cualquier caso la banda es original. Apenas 2 meses después y por proyectos simultáneos adquiridos con anterioridad, realizarán la banda sonora de una película. Yellow Submarine posee temas no grabados con anterioridad y otras ya publicadas. El filme se estrenó en Londres en junio de 1968, pero el disco salió en enero de 1969, continuación de el Álbum Blanco, con un humor socarrón, The Beatles son unos dibujos animados en la película, y el disco tiene una cara A con 6 temas del grupo y la B es orquestal, dirigida por George Martin. 
 Si el anterior disco, precedidos de los 2 anteriores pudieran dejar un cuadro complicado para la crítica, este podía desnivelar los valores con los que se podía medir el rock. Hey Bulldog lo firman Lennon - McCartney, el resto cada cual pone su granito de arena, pero por separado, y lo rubrica con el tema en cuestión. All You Need Is Love ya había aparecido en single y el propio Yellow Submarine, cantado por Ringo, ya está en el Lp Revolver.
 Se multiplican las tensiones y las fisuras personales, que de paso dejan su exposición en lo único que me interesa, su música. The Beatles en estos instantes me parecen como esas parejas que he observado durante toda mi vida, noviazgos o matrimonios, eran asociaciones de mutuo socorro.
 Tras muchas discusiones y proyectos individuales que ya no pueden esconder, acuerdan recomponer el grupo, o el espíritu que queda del mismo. Recuperar ese sonido añejo, el para qué formaron la banda, el aroma de su viejo Liverpool, e incluso recuperar canciones ajenas si el duende de las musas les habían abandonado, cosa improbable ante tanto talento. Billy Preston, ese maravilloso teclista, les echa una mano con el objetivo de lograr que salga algo, hasta llegan a juntarse los 4 para tocar al unísono en la terraza del edificio de Apple. Todo está recogido en un documental, Let It Be, de título premonitorio, como el canto del cisne, como si la gasolina llegase hasta este trayecto. El asunto queda archivado, pero sale un single: Get Back y Don´t Let Me Down en 1969 que alcanza el número 1, que junto al Álbum Blanco también llegando a lo más alto, les hace replantearse muy seriamente el asunto.
 Ya no hay experimentos en estos instantes. Es una clara muestra de su regreso al rock más convencional, pero claro, estamos hablando de The Beatles. Y se ponen a crear, a componer, y restaran 2 Lps más. Curiosamente de manera inversa a como se publican, Abbey Road se confecciona como traje de sastre con sobrantes de las telas del anterior, el Álbum Blanco. Y graban, pero no acaban de quedar convencidos, hasta que punto llega el asunto que echan mano de Phil Spector, con el único fin de que pudiera poner orden a aquellos textos, aquella música. Let It Be se graba, el productor americano parece que coloca los cimientos del sonido de lo que son los últimos estertores de The Beatles, y mientras que él anda en el asunto, ellos muestran un margen de confianza en sí mismos y acometen lo que acabaría siendo Abbey Road, que se graba después y sale antes que Let It Be.
 Algo queda muy claro, The Beatles regresan al rock puro y consistente. No hay experimentos, parece que la lisergia de sus canciones han pasado a mejor vida.



ÉPOCA ROCK




 Técnicamente desde Magical Mystery Tour, The Beatles como banda no estaba. Diversos proyectos y no todos musicales, ocupaban sus vidas. Con la película de dibujos animados Yellow Submarine de George Dunning y Heinz Edelman, escogiendo unas cuantas canciones del grupo, muy del gusto mayoritario del público que respaldó el trabajo tanto en la taquilla como en las ventas del Lp; The Beatles regresan al rock más florido que podían hacer y a ser filmados en el documental Let It Be, de Michael Lindsay-Hogg, que recogía los momentos con las sesiones de grabación del Lp con el mismo título y algunos cortes de lo que sería Abbey Road. Fragmentos de una vida, de un instante condensados en los coletazos últimos del grupo que cambió todo el género denominado pop, música popular o lo que sea, para convertirla en clásica.
 Otros acontecimientos, y no menores, es el matrimonio de McCartney y Lennon a comienzos de 1969 con Linda Eastman en Londres y Yoko Ono en Gibraltar, respectivamente. Y pese a todo son capaces de reunir un puñado de canciones volviendo a lo más básico, al rock, y de dejarnos todavía 2 obras para hincarle el diente. Aunque definitivamente, como grupo compacto, su deceso profesional se había producido 2 antes.
 Todo había cambiado, sus cabellos y barbas son cuan luengas, sobre todo en John Lennon y George Harrison, Starr andaba por allí y McCartney mantenía el flequillo y un cierto aspecto de ejecutivo de Apple. Pero debía de existir implicación para que aquello funcionase un poco más, a todos les interesaba, tenían un nombre, un pedigrí, y medio mundo, y no sólo musical, esperaban algo de ellos, como unos mesías en este controvertido mundo. Aunque sólo sea rock.




Come Together


ABBEY ROAD.- Septiembre de 1969.-
 George Martin quería que The Beatles volviesen a juntarse y grabar a la vieja usanza. Durante el verano parecen que los 4 miembros se están quietos y se ponen mano a la obra para ir desarrollando una serie de canciones que acabaran formando Abbey Road.
 Si algo destaca en el Lp, es su calidad, las famosas armonías vocales, recuperadas del baúl de los recuerdos. Curiosamente comienzan el disco con un toque funk, el omnipresente tema que es Come Together, energía controlada en la voz de John, de menos a más, con un toque sutil de guitarra eléctrica. Es una canción soberbia, desde mi punto de vista. La calidad se acrecienta, una estupenda balada, versionada en multitud de ocasiones,  Something, saca lo mejor de la vena compositiva e interpretativa de George Harrison, siempre el genio oculto del grupo.
 Ecos de banda de barrio, como juglares callejeros que también sabían explotar sus cualidades en esa fábula que es Maxwell´s Silver Hammer, tiene el añadido de un teclado Moog, que bien podía haber encontrado sitio en Lps como Sgt, Pepper´s... o Magical..., y no hubiese desentonado. La otra balada del disco corre a cargo de Paul McCartney, Oh! Darling, esforzándose mucho vocalmente, deja muestras de su poderío.
 Nos podía quedar Ringo, pero este aporta su humor, sus funciones vitales en un grupo como The Beatles quedan reducidas, pero sus escasas apariciones, vocal principal incluido, es de señalar en Octopus´s Garden, las partes corales, otra vez soberbias.
 La vena rockera con carga de Moog reaparece de nuevo en el cierre de esta cara: I Want You ( She´s So Heavy), con subidas y bajadas, destacaría igualmente las partes de bajo y el recorrido de las guitarras eléctricas, que sin apabullar, acarician con suavidad tus oídos.
 Versatilidad es lo que podemos apreciar en todo este recorrido, y de alta calidad sin duda.
 Otra cuestión es Abbey Road en la cara B. Se estructura como una ópera, se enlazan varios temas desdibujados que tenían John y Paul y al que dieron forma poco a poco en el estudio, curiosamente todo el grupo junto y colaborando. De una tacada se zampan 8 temas, en realidad podemos decir que se trata de una especie de jam session a la vieja usanza, la peculiaridad la encuentro en el inicio, la hermosa y bucólica Here Come The Sun, ese medio tempo tan beatle.
 Ian Macmillan toma la instantánea mítica de The Beatles cruzando el paso de cebra camino del estudio, entonces EMI, luego Abbey Road. Fue ese agosto de 1969 la última vez que estuvieron juntos, en estos momentos el grupo es tan grande que no necesita ni colocar nombre al Lp ni su denominación en la carpeta frontal, solo su presencia física es suficiente.



Oh! Darling


Déjalo estar.- Menos mal que nos dejaron el anterior Lp, eso sí, mejor título no pudieron elegir para el cierre.
 Una cosa es el documental en la famosa terraza de los estudios con The Beatles tocando, y otra cuestión será lo que eran capaces de producir de nuevo, que no era mucho la verdad.
 Y todavía llegan a colocar unas cuantas canciones digeribles y algún himno por aquello del que tuvo retuvo. A Lennon no le gusta el trabajo, no quiere que se publique, y ante tanta desavenencia le lleva unas cintas a alguien ajeno al grupo hasta entonces, claro que no hubo un después. Phil Spector aparece en escena, y el neoyorkino no rechaza el asunto, él, que ya era un muro de sonido como se le conocía, se mete de lleno en la producción del último Lp de The Beatles que ve la luz.
 A fin de cuentas todo era un desafío como si de un western se tratara. Si era capaz de arreglar aquello, darle una cierta forma, pues el trabajo era suyo, pues el grupo no iba a aparecer por allí para dar su opinión. Lo que tenían que decir como banda ya lo dejaron claro en Abbey Road, más sustancia no querían compartir entre ellos, que se guardaban sus esencias para los proyectos, ahora sí, sin complejos, para sus carreras en solitario.
 Por si acaso, Paul McCartney, el más reacio a que el americano metiera las narices en el asunto, se adelantó al resto de sus compañeros y presenta una demanda en un tribunal londinense para disolver la sociedad musical que durante 8 años había funcionado con el nombre The Beatles, así se evitaba futuros litigios con, ya ex-compañeros, por el nombre de la banda, ni acompañados ni en solitario nadie debía seguir con el logotipo. Un final difícil, pero como la vida misma, es que mancha.



Get Back



LET IT BE.- Mayo de 1970 .-
  Ni aún en el peor de los escenarios The Beatles hacen un mal disco, para nada. Puede que cada cual vaya a su aire, salvo Star y el genial Billy Preston que echa las manos que hagan falta para acompasar a cuanta canción tengan Lennon o McCartney, con su piano y buen hacer.
 Melodía, guitarras acústicas y esas voces tan bien llevadas del grupo, arrancan a medio gas coin Two Of Us. John Lennon se erige en un riff interesante en lo que puede ser un blues, Dig A Pony. Pero lo mejor del Lp lo logran cuando alcanzan atmósferas espirituales, con ecos de guitarra acústica, envueltos en telarañas etéreas consiguen una pieza indiscutible: Across The Universe. Ahora Lennon canta abiertamente de que nada podrá cambiar eso que llamamos mundo, o vida, o lo que sea. Fiel a cada álbum, George Harrison deja su impronta, I Me Mine, trabajan el estribillo y les queda un rock curioso. De las cosas que graban o hallan en algún momento en el estudio, les sale un blues rastrero más stoniano que otra cosa en el corto Dig It, para enseguida acometer un himno en toda regla, Let It Be, que no sólo dará título al disco, sino que es toda una declaración de intenciones. Melodia triste, pero histórica, piano protagonista y ensalza la belleza de la canción. El texto ya lo deja todo en su sitio, The Beatles llegan hasta dónde han podido. ¡Enorme! Para no desmoralizarnos del todo, cierran la cara A a golpe de honky tonk, también muy cortita de tiempo, Maggie Mae, que a fin de cuentas es un tema tradicional.
 Alma rockera nunca les va a faltar, y el arranque de la cara B así lo demuestra, I´ve Got A Feeling. Su siguiente tema nos aleja en el tiempo, o mejor, nos retrotrae al inicio, un r&r bien intencionado: One After 909. Algo tendría que hacer Phil Spector para justificar sus emolumentos, y mete mano a una pomposa canción, The Long And Winding Road, queda una balada para piano demasiado orquestada y coral, pero ahí está. For You Blue salió en single de cara 2 del anterior tema, y fue el último número 1 del grupo. El tema es hermoso, a mí me recuerda a los más sinfónicos y silvestres Pink Floyd, antes de que la "luna" apareciera en sus vidas y en sus cuentas corrientes. La canción es de Harrison, una maravilla, vaya. Y el rock callejero, Get Back, aunque mundialmente se le conociera desde una terraza, r&r a todo trapo
 Disco y película se lanzan en mayo de 1970. Era el final como banda.







DISCOGRAFIA SELECCIONADA





ST. PEPPERS LONELY HEARTS
CLUB BAND.- 1967

MAGICAL MYSTERY TOUR.- 1967

ALBUM BLANCO (Doble Lp) .-1968

ABBEY ROAD.- 1969


 
 
 









LET IT BE.- 1970




















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