BOB DYLAN: EL ENIGMA. PRIMERA PARTE ( 1962 - 1974 )



Blowin´in The Wind



 A tú amigo Manolo siempre le gustó Dylan, tú ibas más con los Stones, de allí surgió una hermosa amistad que ha perdurado durante las décadas siguientes más allá de algún encontronazo y cambios de residencia, distancia que nunca ha sido suficiente para que siguierais en contacto casi permanente, tal vez sea el único amigo que te queda, (y le queda).
 También Manolo inició a finales de la década de los 70 su buena colección de jazz, tú te iniciaste en el blues, pero él miraba con un ojo ( a veces los dos) lo que tú tenías y viceversa. Así, aquel Bob Dylan que machacabais en el tocadiscos, el Street Legal o el sempiterno Hurricane de Desire, empezó a formar parte de tu existencia junto al Some Girls de los Stones, la misma época, el mismo tempo de vida.
 Disco que Manolo tenía nuevo del bardo de Minnesota, iba a tu casa a los pocos días. Lp de los Stones que añadir a la colección, subía unas cuantas calles desde tu casa a la de tu amigo. Así, cuando la década de los 80 os separó físicamente porque cada uno vivía en un sitio, el contacto perduró, los vinilos eran más escasos en cuanto a reciprocidad, pero para eso estaban los estíos, para ponerse al día.
 Leíste sobre el bardo, sus letras, algunas traducidas, otras al libre albedrío de tu cabeza, y Dylan era inexcusable, ni siquiera el más claro en aparecer en el film de Scorsese: El Último Vals como homenaje a su grupo de correrías, The Band.
 Había que ir regresando en el tiempo, como los créditos de los viejos discos de tus grupos favoritos donde cada nombre nuevo era un descubrimiento, un cauce que te llevaba aún más lejos en el tiempo. Dylan ya tenía mucha historia, tanta, que habrá que resumirla y compilarla en tus sueños, deseos de alcanzar a un mito del rock que supo evolucionar y hacer siempre, o casi, lo que quería y cuando lo deseaba. Hasta era simpático en el film de Peckinpah, Pat Garrett Y Billy The Kid, un personajillo con destreza con el cuchillo llamado Alias. Claro que por allí se puede escuchar Knocking On Heaven´s Door, tal vez la canción más hermosa que haya escuchado, tal vez… Luego hizo más cosas que me desencajaban, pero que con los años dejé de teorizar, Reinaldo Y Clara – 1978, escribió Tarántula, una colección de prosa a mediados de los 60, y así; también saca discos, a buena velocidad, algo así como Bob Dylan – 1962 y The Freewheelin´Bob Dylan – 1963, con Suze Rotolo, joven y bella militante antisegregacionista de origen italiano que por aquel entonces era su amor, y aparece en la portada de éste último. Sí, esa en la que caminan por la calle abrazados. Y anda y toca para apenas unas 50 personas en el gélido invierno neoyorkino muy a comienzos de los 60, y camina por senderos italianos y márgenes ingleses durante largos periodos, publica sus dos discos antes mencionados y gira por Inglaterra cuando saca su nuevo Lp, ese de los tiempos están cambiando, como siempre, a cada rato, y ahí, desde ese punto es cuando Dylan, o Roberto Zimmerman, me interesa.



Venid agruparos a mí alrededor gentes
que andáis errantes por cualquier lugar,
y admitid que las aguas
alrededor de vosotros han crecido
y aceptadlo, pues pronto

estaréis calados hasta los huesos.





The Times They Are A-Changin´



THE TIMES THEY ARE A-CHANGIN´ .- Enero de 1964.-
 Lo que no gana en música, monótono es poco, lo gana en las letras de las canciones, hasta ahora las mejores se encuentran en este Lp. Su madurez a la hora de componer se pone de manifiesto, por lo que descuida la música quedando relegada a un 2º plano, haciendo del trabajo, lineal y a veces plano.
 Claro que Heráclito dejó escrito aquello de que lo único permanente es el cambio. Dylan, que es muy suyo para todo, creo que aquí coloca las primeras piedras para generar una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción.
 Con su guitarra acústica, su armónica, sus letras, su corte de pelo desbarajustado, las fotos en blanco y negro, esa voz nasal, nos deja perlas, la mencionada The Times They Are A-Changin´ y una de mis favoritas, esa atmósfera sinuosa y misteriosa de Ballad Of Hollis Brown. Claro que ese éter lo sigo encontrando en North Country Blues, una puerta abierta a cierta alegría en When The Ship Comes In
 América está cambiando, como todo, como todos, una metamorfosis solemne y presente siempre, como afirmó Heráclito; John F. Kennedy es asesinado en noviembre de 1963, lo cual hace mella en Dylan, como en todos claro, pierde esa virginidad divina en la que parecen estar instalados los americanos, de que dios está con ellos, como en los dólares. Hasta impone un productor negro, Tom Wilson, que sabe lo que tiene entre manos con este chaval de apenas una veintena de primaveras. Siempre afirmo que Bob Dylan es para pocos, es decir, que antes debes de escucharlo en otros planos si quieres apoderarte del ”alma” que llevan sus primeros 3 álbumes, si puedes, claro.



Ballad Of Hollie Brown


Ha buscado trabajo y dinero
y caminaste una milla accidentado
ha buscado trabajo y dinero
y caminaste una milla robusto
Sus hijos son tan hambriento
que no saben cómo sonreír



 Ahí queda un hombre solo con su guitarra y armónica por los senderos del Village.- Han sido unos años duros de caminar errante por los senderos neoyorkinos interpretando por los clubs de folk temas que se convertirán en clásicos, algunos claro, apenas recordamos Song To Woody de su primer Lp, pero es que sólo el bardo sacó 3 temas propios para  el estreno de su discografía.
 Pero es que Dylan tenía que apurar el lápiz, sacar punta de todo aquello que se le pasaba por la cabeza. No era guapo, no cantaba bien, esa voz nasal… no tocaba meticulosamente ni la guitarra española ni la armónica, ni era especial en nada y lo era en todo. Su forma de caminar, enseñar, profetizar, encandilar a escasos metros de su audiencia. Por lo tanto era poeta, músico, Blowin ´in In The Wind o A Hard Rain´s Gonna Fall lo acaban convirtiendo en joven retoño de la masas elitistas del Village, aunque se haga acompañar de algún músico, especie de banda para su 2º Lp en el tema Don´t Trinck Twice, Its Alright. Pero sólo ha sido un apunte fugaz, su pequeña figura se rodea de su guitarra y armónica en los muchos versos que vierte  en  “los tiempos están cambiando”, álbum que con el tiempo se convertirá ¿Quién lo diría?, en disco de oro en USA.
 Hay que situarse en el contexto en el que Dylan inicia su carrera y en una América convulsionada por la famosa guerra fría, la crisis de los misiles de 1962, la primera marcha sobre Washington encabezada por Martín Luther King. Todo esto a él no le saca de su escepticismo, de hecho cree que las manifestaciones no valen de nada y se llega a preguntar si los capitostes del Congreso se dan por aludidos. Un año después Estados Unidos inicia su apoyo a Vietnam del Sur y estalla en todo su apogeo la Beatltemanía, Dylan no es ajeno a todo esto y su obra tiene una sacudida. Se aleja del folk poco a poco y aparece en el mercado Another Side Of Bob Dylan 1964, contiene 11 canciones con una mayor presencia de letras abstractas y con clara inspiración en los textos de Jack Kerouac y Allen Ginsberg y recíproca influencia de The Beatles.





Subterranean Homesick Blues



Estuve vagabundeando por ahí y lo probé todo.
Las calles, la nieve, el hambre, los apartamentos en un 5º sin ascensor, dormir en una habitación con 10 personas; el metro, las sombras.
Igual que había conocido las minas de carbón y hierro, anduve en lo más bajo y mísero de Nueva York.



BRINGING IT ALL BACK HOME.- Marzo de 1965.-
 Este es el disco que nos gustaba a los roqueros. Eléctrico, con banda, esa voz nasal de Dylan, las composiciones y las letras. Tan personales, enigmáticas, íntimas y tan surreales que échales de comer aparte. Inclinado claramente hacia el rock, es una patada a los puristas que veían en Dylan al profeta folk, pero Bob es mucho Zimmerman y hace lo que le da la gana, hambres y pasatiempos al margen.
 Aparecen las sustancias lisérgicas en su amplio abanico de paraísos artificiales, la poesía de Allen Ginsberg, y nada de suponer que Bringing It All Back Home es un Lp de transición, es un  discazo de arriba y abajo, de redondo y oblicuo. ¿Qué cambia con lo anterior? Ya, y lo que vendrán en décadas posteriores. Juego con ventaja, tengo perspectiva histórica, pero a comienzos de los 60 es un rompedor de todos. Su guitarra española la sustituye por la eléctrica, la armónica permanece, Suze Rotolo sólo es un recuerdo y la Baez queda como amiga. Bob Dylan se enroquece y nos ilustra un sendero lleno de colores, qué importa que no lo quieran en los antros pasados, llegará a almas más amplias, si es que eso tiene alguna importancia-  Subterranean Homesick Blues es como aterrizar en otro planeta, ya hace saltar todos los moldes y esquemas, guitarras eléctricas toman la iniciativa y perseveran, la voz de Bob salta como una ranita de piedra en piedra y se esconde en la hiedra para soplar la armónica. Y cuando no lo esperas, te suelta una balada con toques pop, She Belongs To Me.
 Bringin It All Back Home no deja ningún resquicio, un agujero por la que la sabandija huya, pero dejará ventanitas para que entre el aire y se aire el ambiente. Maggie´s Farm te vuelve a voltear, hayo un Bob cercano al maestro Muddy Waters en ese blues rastrero/urbano: Love Minus Zero/No Limit es otro temazo, rebaja el tono, los vatios se adormecen y la voz de Dylan sobresale en una preciosa canción. ¿Balada…? Puede… pero en Outlaw Blues nos posiciona en otro trote, como un poni por la pradera y casi es una continuación de Maggie´s Farm, como si a ésta no la hubiese dado por acabada y se hubiese quedado algo en el tintero de su cabeza.
 Dylan entiende el rock a su manera, y la vida, claro. On The Road Again nos posiciona en su carretera particular y nos vuelve a situar entre sus parámetros sensoriales, risas incluidas, armónica perenne y guitarra española en ristre: Bob Dylan´s 115Th Dream. ¡Ah, y sólo hemos descubierto la cara A.! Sólo con esto ya es un maestro, si las generaciones futuras supiesen lo es que la miel y su paladar estuviese educado, dejarían el “indie” como una noche de resaca y un polvo escocido.
 The Byrds harán tanto por la discografía de Dylan como éste nada por ellos. Porque así es Bob, y si no, no sería… Mr. Tambourine Man  enlaza el imberbe bardo con el nuevo, joven y esbelto, escurridizo, no hay mejor antídoto que romper con la tradición para mantenerla. Las canciones se alargan, casi todas en más de 5 minutos, por eso se acortan los temas a 4 en la cara B. No todo se rompe en pedazos, guiños a su pasado más inmediato, Gates Of Eden, vuelve a estar sentado en un taburete con su guitarra y su armónica. La sangre corre por fuera del cuerpo, pero no te asustes mamá, sigo vivo y lo puedo cantar: It´s Alright Ma(I´m Only Bleeding). Nexo de unión entre lo pasado y lo que vendrá, el Dylan más íntimo está en esta parte del disco, por eso cierra entre el eslabón perdido y las cruzadas del pasado, It´s All Over Now, Baby Blue.



Mister Tambourine Man



Ahí va un hombre eléctrico camino de convertirse en un “canto rodante” de por vida.- Dylan nos ha dejado perlas como miguitas de Pulgarcito por el bosque por el que seguir el sendero. Si prestamos atención a algunos de sus textos, todo tiene una argamasa uniforme que va tejiendo el mundo particular y único de Bob. En la canción My Back Pages anuncia los anquilosados formalismos de la izquierda y los movimientos folk, en una estrofa suelta: soy mucho más joven ahora, era más viejo ayer.
 Naturalmente la izquierda más ortodoxa nunca le perdonaría, quizás porque él encarnaba al nuevo ídolo, ese puente con el que llegar a más público, pero es que Dylan nunca quiso ser profeta y mucho menos lo que los demás deseaban de obtener de él.
 La salida de Another Side Of Bob Dylan – 1964, con producción de Tom Wilson, ya queda claro su rompimiento con el tradicional contacto entre música y textos y por si fuera poco, a finales de año, en su gira británica conocerá a Sarah Lowndes, una modelo muy bella con ideas y mundo propio, muy mentalizada de las religiones orientales que influyó en Dylan. Además, era amiga de la mujer de su mánager, Al Grossman, y de la que debió de quedar prendado pues unos meses después aparece en la portada de su Lp Bringing It All Back Home.
 Como Bob es muy suyo para todo, el 22 de noviembre de 1965 se casaría con Sarah, en secreto, estarían una década larga juntos y tendrían varios hijos, su fuente de inspiración le sirvió para que el canto rodante en el que se ha convertido el bardo le aupase al estrellato más inmediato, otra cuestión es lo que Dylan ha hecho siempre con su entorno más íntimo, que es un enigma, como debe de ser.
 A pesar del grito de los puristas, su último Lp se convierte en disco de oro, Mr. Tambourine Man alcanza el nº 1 en la adaptación de The Byrds, aunque en la original Dylan cuenta con la guitarra eléctrica de Mike Bloomfield y el órgano de Al Kooper. Ese mismo verano conocerá a Levon Helm, futuro batería de The Band, grupo de largo acompañamiento del bardo.
 Su nuevo trabajo es una joya, ya no hay vuelta atrás, le respalda una señora banda en la confección del mismo y en la gira posterior, Dylan entra en su “época ácida”, nos deja canciones inmortales: Like A Rolling Stone y el rock en general da un salto cualitativo enorme en cuanto a la concepción de los textos y una visión panorámica del psicodelismo que está a las puertas, Dylan siempre va varios pasos por delante, lo que no abarca con sus pequeños pies lo suple con un talento único.



Like A Rolling Stone



HIGHWAY 61 REVISITED.- Agosto de 1965.-
 Disco absolutamente imprescindible, incluso sino no se es seguidor de la obra de Dylan ni de su entorno musical. Toda la mala baba del bardo sale en este Lp, en el verano del 65 ataca todo lo atacable y lo que no.
 Varios cortes, 5, sobrepasan el minutaje de cinco minutos y Desolation Now alcanza los 11, cuando Like A Rolling Stone sale de single y abre el álbum, es una canción muy conocida, todo un alegato de lo que será el Dylan de ahora en adelante. Cantado con rabia y en una primera lectura contra una señora que se despista con demasiada facilidad, claro que las letras son parabólicas y apuntan a demasiados sitios y las interpretaciones son variadas.
 No hay desperdicio, Tombstone Blues o It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry son un par de joyas dentro del enorme collar que forma el Lp. Pero hay canciones en las que Dylan canta como nunca antes nadie lo había hecho, From A Buick 6, al viejo estilo del bluesman Arthur Big Boy Crudup, nos desarrolla todo un recitado entrecortado con armónica de protagonista, es un Dylan rocker con gafas oscuras, mirada torva y contorneándose ante el micrófono. Pero mira tú por donde, quizás mi tema favorito sea Ballad Of A Thin Man, ese blues oscuro como el túnel de una montaña que debes de atravesar sin saber qué te vas a encontrar.
  Queen Jane Approximately  viene a ser la otra cara de la moneda de lo que era “el canto rodante” del inicio, ya digo, las muchas aristas de Dylan, tal vez la inmensa soledad en la que se veía envuelto en estos días, y tan rodeado de gente, el aroma de ente viviente que jamás le abandonará en todo su trayectoria vital. Como jugador con varios ases debajo de las mangas de la camisa, se saca canciones para desmentir su eterno yo, Highway 61 Revisited, que título al Lp. Lados tiernos en Just Like Tom Thumb´s Blues para regresar a la depresión, ternura y emoción con la que cierra el disco, Desolation Row; tan grande es Dylan, que cuesta reconocer al elenco de grupo que graba con él. A destacar, siempre, Mike Bloomfield y el fiel escudero Al Kooper.


 Bob Dylan: voz, guitarra, armónica y piano.



I Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry



El tour de 1966.-  Estos últimos discos eran los que nos prestábamos mi amigo Manolo y yo. Como una correa transmisora pasaban de una casa a otra, y como medida de precaución, el que no poseía la reliquia lo grababa en una casete de 1 hora con caras A/B y algún recorte de la revista Discoplay con el álbum en cuestión.
 Hay que tener en cuenta que Bob Dylan era muy poco conocido en España, sí, a mediados de la década de los 70, y sólo los “raros” empezábamos a escucharle y atesorar sus discos de la manera que podíamos. De hecho en el verano de 1965 apareció en España el primer single de Dylan con un corte folk y otro eléctrico: Gates Of Eden y Like A Rolling Stone y llegaban las noticias de su escándalo en el festival de Newport porque salía electrificado y abucheado por parte del público, quizás no entendían que ahora eran ellos los que no entendían que los tiempos están cambiando, claro que acabó el concierto con un adiós al folk, definitivo.
 Este veinteañero imberbe llevada más de un lustro arrastrando sus letras por los tugurios del Village y sus giras electrificadas le traen por 1ª vez a Europa y 2ª a Inglaterra. Antes, durante parte del comienzo de 1966 se hace un largo tour por USA, en la primavera anda por Australia y en mayo por la vieja Europa donde en el Olimpia de París puso aquello patas arriba. Y todo sin parar su producción discográfica, apenas un mes después despacha su primer disco doble: Blonde On Blonde; junto a sus 2 discos anteriores forman una trilogía apasionante, Dylan logra las más altas cuotas de creación, un poco anárquico, solo ante el peligro de seguir con una carrera brillantísima, y con una América que comienza a escocer eso de Vietnam, los movimientos pacifistas y el Flower Power como novedad, a eso hay que añadir la larga lista de grupos que se amamantan del genio de Minessota, que intentan son su rock contestatario el sistema de valores de sus mayores, pienso que lo que había que cambiar en el mundo era ahora o nunca, y fue nunca.
 Claro que queda la obra, y la misma se extiende como una hiedra por corazones y mentes diversas.
 Los discos Bringing It Al Back Home, Highway 61 Revisited y Blonde On Blonde son la aportacion de Dylan al rock con su incorporación de letras de una inusitada calidad literaria; de esa ligereza con la que se trataba el asunto en general, se pasó a una fecundidad curiosa, Dylan acumula imágenes en sus canciones que en su irrealidad las dota de una experiencia personal de la realidad.







Los muros de tu casa son muy altos,
Tú sabes que no los puedo saltar.




Absolutely Sweet Mary



BLONDE ON BLONDE .- Disco Doble.- Junio de 1966

 Parece mentira, cualquier comparación es odiosa, pero sólo para el que sale perdiendo, Bob Dylan apenas cuenta 25 primaveras cuando sale el doble Bonde On Blonde, comparen con cualquiera (artista se entiende, o no, da igual) qué ha hecho con su vida hasta entonces. Cada tema es un hallazgo en sonido, texto, una profundidad extensa y con una originalidad apabullante. ¡Parece que lo sabe todo! Y me viene a la memoria una frase que llevo a fuego marcada en mi mente:” estoy de vuelta de todo sin haber ido a ninguna parte”. En algún momento nos hemos sentido así, yo al menos.
  Blonde On Blonde es la consumación poética de toda una situación, desconozco esa rabia que Dylan masca entre dientes. Su situación personal, anímica, pero parece que este periodo de gafas oscuras y estar tan introvertido, todo le parece poco o vulgar. El salto cualitativo que da el rock, y por el mismo sendero todo el blues que atesora a lo largo del disco, convienen desde luego perfectamente para la expresión de esta situación llena de desesperación y rabia que domina a Dylan. Canciones como Randy Day Women 12 & 35, una exaltación ácida del valor evasivo de la droga, o en mayor medida en Most Likely You Go Your Way ( And I´ll Go Mine). Tiene tiempo hasta para revisarse a sí mismo, Visions Of Johanna , le da una vuelta ácida, áspera, con imágenes alucinantes y facilita con un tono universalista que hace colectivo su sentir personal, el tema que apunto es A Hard Rain Is A-Gonna Fall.
 Bob Dylan consigue unidad de fondo, se sirve del rock como vehículo de expresión de todos los demonios que le atenazan, y de paso lo engrandece. Casi parece que después de Bonde On Blonde quedaba muerte o susto, que se da a la droga pero no como experimento, sino como escape sustitutivo de un posible suicido. Se niega a la autocompasión y la combate con desprecio. I Want You nos evoca a esas féminas míticas salvadoras inaccesibles, entre otras cosas por desconocimiento, y los mismos sentimientos aparecen de necesidad insatisfecha en Absolutely Sweet Mary.
 Bonde On Blonde ahonda en toda una música enormemente seca, y los sentimientos no son expresados con dulzura y poética simple, sino que le da ritmo y disonancia que aportan a todo el álbum una estructura dramática, más propio de tragedias griegas que contemporáneas. Encuentro algunos temas que pueden escapar a este envoltorio, Memphis Blues Again o Leopard-Skin Pill-Box Hat. También Dylan sabe que esto es un negocio, como vender tomates, coches o jugar en bolsa. Se marca temazos como Just Like A Woman, una canción sencilla, preciosa, la convierte en una hermosa balada y hasta modula la voz a la manera de encantador de serpientes, claro que Manfred Mann se encargaría de hacer una adaptación y auparla a las listas, pero Bob es mucho Bob y cierra el trabajo con un único tema en la cara B, necesita tanto espacio para expresarse que a veces nos deja secos y boquiabiertos con Sad Eyed Lady Of The Lowlands.






Memphis Blues Again
 



Lo que yo escribo ahora es mucho más conciso que antes. No oculto nada.



 Hijo, ten cuidado con la moto.- Mi madre me lo dijo muchas veces, tenía cierta aprehensión con el tema de tener una motocicleta, claro que yo rondaba la treintena cuando adquirí mi primera Yahama de 250 cm, ya no era ningún crío, tenía pasados los apuntes a limpio a esa edad y era una de las muchas cosas que se me quedaron atrás y ahora podía realizar. Tú cuerpo es tú chapa, así que ya sabes lo que puede ocurrir en caso de caída o golpe lateral o frontal.
 Algo de eso debió de pensar Bob Dylan meses después de que al término de su gira de 1966 y de vuelta a Estados Unidos, estampase sus cuerpo contra el suelo un 29 de julio, y siempre me viene a la mente los consejos maternos y el deceso por accidente de Thomas Edward Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia, también dando con sus huesos en una carretera secundaria británica con su moto, con deceso incluido.
 Quizás Dylan tenía varias cosas en las que iba pensando. Su carrera, exitosa por otra parte, sus discos se convertían en oro y alguno llegaría con el tiempo a las cifras de platino, pero no le apartaban de una cierta obsesión por el abandono absoluto de las músicas tradicionales americanas, llámese folk, también su final de contrato con CBS, seguir o no, ahora que todos llamaban a su puerta, ese libro que escribía y reescribía, Tarántula, y que no acaba nunca de convencerle para la publicación; tal vez en eso iba cuando su Triumph 500 se estrelló cerca de la casa que ya tenía en Woodstock.
 Dylan se recuperó tras muchas semanas de hospitalización, convalecencia y cierto descanso mental y físico, un año en el dique seco que CBS aprovechó para sacar el consabido Grandes Éxitos – 1967, pero Dylan se purificó, salió como un ente nuevo y se vio enseguida en su música publicada casi 2 años después del accidente, pues a lo largo de varios meses trabajaría durante 1967 con el grupo de Levon Helm: The Band, en su casa de Woodstock, rodeado de familia y del grupo investiga a fondo las raíces de la música americana, y mientras en el resto del mundo la psicodelia triunfaba, él iba por otros derroteros menos transitados o que le apetecían más. De ese encuentro saldrían “las cintas del sótano” que vería la luz en 1975 en forma de disco doble, imprescindible claro, pero ahora Dylan ahonda en su interior y parte de esas raíces de las que hablé, se dirigen directamente al country.
 Dylan parece que hace borrón y cuenta nueva, equilibrio entre estado mental y físico, reflexiona sobre la actitud que llevaba y termina con la subversión total, acogiéndose en el seno de lo tradicional, donde lo encontraremos por varios años y discos, pero no lo hace escogiendo algo insustancial, su nuevo trabajo, año y medio después de Blonde On Blonde es sobre una leyenda del oeste, el forajido Jonh Wesley Harding, reconocido pistolero del siglo XIX, anterior a la guerra civil americana, tipo rápido con el revólver y de pàso para resolver conflictos, como de robar y ser generoso con aquellos que lo necesitaban más que él.
 El nuevo Dylan se desenvuelve por ahí, pero lo hace con alegorías bíblicas, nos presenta personajes extraordinarios de leyenda y todo envuelto en una música sencilla y relajada, a base de batería, bajo y guitarras acústicas.



All Along The Watchtower



JOHN WESLEY HARDING. - Enero de 1968. -
 La voz ha cambiado, menos nasal, 12 temas con la producción de Bob Johnston, la portada campestre, con un Dylan sonriente y feliz, sano, ahora graba con sonidos más agradables, como en un susurro y no pierde un ápice de su genio, de su brillantez, estamos ante una nueva muñeca matrioska, álbum lineal, compacto y homogéneo en la que es difícil destacar un tema sobre otro pero todas las canciones son individualizables, ahora sin minutajes excesivos, con unos textos que explican cierta armonía con su vida privada.
 Una vez más Dylan abría caminos, John Wesley Harding rezuma belleza, All Along The Watchtower es de lo que más me gusta por su hermosura y construcción y con suavidad, pero con firmeza se fustiga en The Ballad Of Frankie Lee And Judas Priest.
 De nuevo tenemos a un Bob Dylan casi a palo seco, con su guitarra acústica y su armónica, rodeado de Kenny Butrey a la batería y Charles McCoy en el taburete de la batería, esporádicamente aparece una guitarra eléctrica, la de Peter Drake en dos canciones, las que cierran el Lp: Down Along The Cove e I´ll Be Your Baby Tonight,  quizás un guiño de Bob de que no abandonaba su pasado más inmediato, pero dejando claro que introduce sus ideas cuando nadie lo esperaba, regresa a las raíces, al country vía Nashville.



Nashville Skyle Rag


 Camino abierto, sendero por transitar.- Las muchas energías que Dylan demuestra a lo largo de su brillante carrera, se diversifican en periodos concretos de su vida y por extensión en su magna obra. A la inicial etapa folk que construyó con 4 Lps y un excelente puñado de buenas canciones, algunas memorables y persistente al cambio de modas, tiempos, épocas… le sigue su rock ácido, su asperaza desbloqueda en 3 grandes álbumes donde la rabia y el descontento se mezclan con la utopía, el resplandor de experimentar, donde deja hasta un doble magnífico.
 Su nueva visión se centra en las raíces, varios discos, 3 en total y uno de ellos también doble, sin contar The Basement Tapes -1975 que se grabó en su etapa de convalecencia y que vería la luz a mediados de la década de los 70, cuando The Band era el grupo de acompañamiento y también por qué no, de cierto asesoramiento musical.
 Dylan ha vuelto otra vez a dividir a críticos, especialistas, seguidores… incluso su presencia mediática a través de los discos que va publicando es escasa, apenas aparece en un homenaje a su gran maestro Woody Guthrie en Connie Hall a comienzos de 1968 y coincidiendo con la salida al mercado de John Wesley Harding, donde se observa la sobriedad instrumental que le acompaña, pero es que el Lp es excelente, pero poco o nada se sabrá de él, no promociona dicho álbum con su gira pertinente, hasta en esto es original, “ahí va el trabajo, el que quiera que lo coja y lo escuche, el que no…” viene a decir sin abrir la boca, por supuesto.
 Dylan volverá a Nashville y se coloca en pleno corazón del country, influido o quizás así lo quiso, por un santo sanctórum, el gran Johnny Cash, además de colaborar de manera activa en el primer corte de su nuevo Lp, Nashville Skyle, Dylan sigue haciendo lo que quiere y cuando le apetece, su música, su mundo, sigue en su perfecto hermetismo y enigmático como siempre, poco o nada le importan las fricciones que se producen sobre su obra, pero soy de la opinión que debe de seguirse de manera cronológica a su publicación, al menos esta época que abarca década y media. Creo que es la única manera de que “ te entre”, son tantos los recovecos que este hombre insinúa, matiza, que merece la pena la penitencia de creer en él, es un maestro absoluto en esto de la música, y que lo que toca, lo engrandece a la alturas de calidad.
 Bob no da entrevistas, no entra al trapo de lo que opinan sobre él, su obra se entiende, se vuelve a oir el estribillo de traidor, ¿a quién, a quiénes ?, se debe a él mismo.  Ahora parece feliz y lo expresa a través de su textos, de su música, siempre ha sido un libro enigmático, pero abierto para mí, otra cuestión es que sepas leer y entiendas lo que lees.



 No se trata de un cambio en mi manera de cantar, sólo es que dejé de fumar y entonces mi voz se hizo distinta. Y tan radicalmente, que no podía creerlo.



Lay Lady Lay



NASHVILLE SKYLE.- Abril de 1969.-
 Lp de recogimiento pero de felicidad, alegría por esa vida que parece que le da ya cosas que buscaba cuando vagabundeaba por las calles de Nueva York en busca de experiencias, amor, calor, comida, los antros del Village. Ahora es capaz de cantar a la alegría, a los sentimientos, incluso de soltarnos algunos “la la las…” pero empieza con el susurro que tapa el vozarrón de Johnny Cash en Girl Of The Nort Country y apabulla con la instrumental y magnífica Nashville Skyle Rag, todo ello rodeado de una banda que llaman Los Gatos de Nashville, volviendo a colocar una piedra por delante del camino, más bien un puente, pues Dylan es un innovador, se adelanta al auge del country que durante la década de los 70 tuvo un enorme revival.
 Nashville Skyline se concentra en su 3ª época, decisivo en su devenir discográfico, hasta baladas del calibre de I Threw It All Away o Tonight I´ll Be Staying Here Whit You; bordea el blues en delicias como Peggy Day, da un sólido trallazo en las listas de singles con Lay Lady Lay, una pieza suave y arrullante y de difícil catalogación en el universo dylaniano. Por si existía alguna duda de por dónde va Bob, lo deja claro en canciones como One More Night o Country Pie.


 En esta vida hay aquellos que no imitan, ni copian, porque no pueden ni copiar ni imitar; y hay además otros que emulan a veces, para intentar extender más aún el brillo de una luz original.(Johnny Cash)










All The Tired Horses


Esto y lo contrario.-



John Wesley Harding
Fue amigo de los pobres
Viajó con un revólver en cada mano
A través de todo el país
Abrió las puertas a muchos
Pero nunca se supo
Que hiriese a un hombre honesto


  Rodeado de campo y de los suyos, sigue componiendo en un ambiente rural y tranquilo, apenas aparece en el programa de televisión de Johnny Cash para promocionar Nashville Skyle, en abril de 1969 y sólo actúa como cabecera de cartel en el verano en el II Festival de la Isla de Wight ante cerca de 200000 personas, aunque eso sí, le respalda The Band. Poco más, apenas una entrevista introspectiva a Rolling Stone a finales de año donde da la impresión de controlar todo y ser un ser etéreo y rozando el autismo, nada del mundo exterior a su entorno le interesa o desea. Compone, canta y graba, y como puede hacer y decir una cosa y justo lo contrario al mismo tiempo, despista a cuantos profanos, ajenos y estudiosos de su obra, que algunos creen que saben más de él que el mismo.
 Cuando despacha John Wesley Harding y le añade 16 meses después Nashville Skyle, se supone que va a seguir en esa línea. ¿Quién lo dice, quien le marca el camino al bardo? Ni la CBS se atreve, ahora vive en su retiro y hace lo que quiere, por una sencilla razón: porque puede.
 Bob sigue vacilando a los progres y a los que le consideran de izquierdas, cuando él es en sí mismo su ideología, si a eso añadimos los bonitos números económicos de su cuenta corriente, más libre uno no puede sentirse. Es capaz de volver a grabar un disco doble hermoso y al mismo tiempo despistante, no para mí, donde incluye versiones, algún tema recogido en vivo de su última actuación y añadirle temas de góspel, Selt Portrait entra para entendidos o simples mentes que no tienen que darle tantas vueltas al asunto. Dylan es único, como su forma de pensar, manejarse en este laberinto que llamamos música, y vivimos la vida y la consumimos, y una vez más se adelanta a los tiempos, esos tan cambiantes a los que cantó unos años antes. Si regresó al country ahora revive canciones en voces ajenas a la suya que le interesan, ¿Qué hay de malo en adaptar temas de otra gente, que luego además se puso de moda?
 Le llueven palos de los críticos y medios afines, mejor, el disco con el paso de los años recupera un esplendor que oído tiempo después está a la altura de su enorme discografía.



Alberta # 1



SELF PORTRAIT.- Disco Doble.- Junio de 1970.- 
 Producido por Bob Johnston y con 3 canciones recogidas del Festival de la isla de Wight, adaptaciones de estándares americanos como Blue Moon, el disco hay que escucharlo como todo una reafirmación de sí mismo. Especie de recopilación de textos, ideas, que le rondaban a Bob por la cabeza y que aquí tienen su máxima expresión, recorre estilos y épocas diversas, utiliza orquestas y coros y halla a mi juicio su madurez como músico, porque como compositor de canciones no tiene parangón en el mundo del rock.
 Dylan duda, pero sondea en este viaje que es Self Portrait, 2º doble en su carrera, y en esa persistencia y búsqueda absoluta en la que se encuentra nos deja hermosas canciones y melodías. Sólo la cima que alcanza con el tema inicial vale la pena el disco, All The Tired Horses, ese coro y los arreglos de cuerda no sólo son excelsos, es sublime sin interrupción que decía Baudelaire. Traza la línea fina con el blues en Alberta # 1; limpia el polvo al country más clásico en unas adaptaciónes: I Forgot More Than You´ll Ever Know* y Early Mornin´ Rain; recupera el espacio de su etapa ácida: Days Of 49 y In Search Of Little Sadie, como si estas canciones hubiesen quedado atrapadas entre los 3 Lps eléctricos y su posterior acomodo en las raíces del country.
 A fin de cuentas Self Portrait es un ajuste de cuentas con el pasado más inmediato, aquello que quedó olvidado y dejarlo para mejorarlo posteriormente. También como método de prueba, saber cómo quedaba eso de que Dylan grabase canciones de otros autores, él que es tan prolífico. Se acaramela en otra adaptación: Let It Be Me, más preocupado por cantar que por tocar, no en vano hay que apuntar que en el disco colaboran 50 músicos acreditados, así pues, a veces es mejor tener las manos quietas y desarrollar esa nueva voz que tiene.
 Pero tranquilidad, el resto de la cara B es composición del bardo, en la más clara tradición de la música americana se marca varios temas: Little Ladie, Living The Blues; rock and roll instrumental: Woogie Boogie. Recoge una adaptación de un tema emblemático, el Like A Rolling Stone en la isla de Wight. Tiene su aquel, porque Dylan jamás canta (interpreta) un tema suya en directo igual al grabado, difiere según la noche.
 De los 6 temas que consta la cara C, sólo hay una del bardo: The Mighty Quinn, exquisito tema que alcanzaría los mejores números en la versión de los Manfred Mann; de las versiones destacaría Gotta Travel On* con esos coros celestiales que le quedan tan góspel el asunto. Claro que el fondo de escuchar a Dylan, con esa voz que se gasta ahora, en el conocidísimo Blue Moon, tiene su punto, y ya puestos recoger de Simon y Garfunkel The Boxer, pues también.
 Para variar, pues Dylan es así y en ese orden quieren que aparezcan sus canciones, la cara D sólo tendrá una adaptación, la inicial Take A Message  To Mary, y el resto de autoría propia. The Band y el directo reaparecerán en Mistrel Boy y The Belongs To Me. Luego tiene la genialidad de no hacer ni decir nada rodeado de una tropue especie de banda de Nueva Orleans, Wigwam, para cerrar con Alberta # 2, porque todavía le habían quedado cosas que decir sobre dicho tema mientras por los altavoces suenan unos coros celestiales.
 Encuentro especial el trabajo del Bob Johnston, su productor, no era para cualquier advenedizo.





The Mighty Quinn



Ellos quieren que yo maneje sus vidas y eso es mucha responsabilidad. Ya tengo bastante con manejar mi propia vida.



 En lo que participaba mucho era en el silencio.-  Su retiro rural que duraría todavía una larga estancia mientras pule las páginas de su libro Tarántula y despeja las dudas sobre su siguiente trabajo. Parecía feliz en su entorno y en sus últimas apariciones, escuetas, 
alimentando el espíritu de ser intrigante y misterioso que tanto le gusta pulir a Dylan. ¡Que hablen, que escriban sobre mí y mi obra…! Pero no hará ascos a que le nombren doctor Honoris Causa en Música por la Universidad de Princenton, pero Bob sabe cuál es su papel, de hecho las críticas que recibe a la publicación de Self Portrait refuerzan su enorme ego, ya tiene preparado el siguiente artefacto que le congraciaba con parte del sector crítico y radiofónico musical. Como la tarántula, está escondido, y de vez en cuando saca los hocicos y destapa el trocito de tierra que le resguarda y sale a la superficie a cazar, a alimentarse, como si se hubiese convertido en un licósido. 
 Le da forma a los textos de 1965/66 en ese monólogo interior que es su texto Tarántula, aunque muchas cosas ya las tenía escritas y expresadas en las contraportadas de algunos de sus discos,  Bringing It At All Back Home y Highway 61 Revisited, a fin de cuentas lo que pretende Dylan es poner al día a gente como Koruac o Ginsberg.
 Todo ese rodearse de misterio le encanta, ese halo de misticismo que los demás ven en él, le hace gracia, no hay nada más que entrever alguna entrevista esporádica de esos tiempos y los textos que desarrolla en sus canciones. Salió de un pueblecito perdido de Minnesota, hijo único durante algunos años hasta que llegó su 2º hermano,  viene de la nada, con apenas una guitarra y una armónica ahora era millonario y como el licósido que pretendía ser, estaba encerrado en su agujero dispuesto a salir en cualquier instante.







Id Dogs Run Free



NEW MORNING.- Octubre de 1970.-
 Recupera de manera activa los teclados y consejos de Al Kooper, Bob Johnston permanece en la producción, Dylan firma todos los temas para que no haya dudas de su profusión de ideas y se saca un gran disco con 12 canciones.
 New Morning hay que encuadrarlo dentro de la época feliz de Bob Dylan, su música y textos así lo expresan en su mayoría, como si la larga convalecencia después del accidente de moto le hubiesen abierto nuevos caminos por los que transitar, pero ahora observa el paisaje, se entretiene matizando sobre cuestiones que antes se le escapaban: Day Of The Locuast, canta al amor sin ambages ni dobleces y parece más humano y tierno dejando que sus sentimientos afloren a flor de piel.
 La influencia country se ve más atenuada y el blues fronterizo que practica se ve ampliado en Time Passes Slowly o Went To See The Gypsy, le va dando un tratamiento un poquito más duro a las canciones.
 Temas sibilinos, como el que abre el Lp, If Not Four You, que George Harrison ya en su etapa post-Beatles, lo versiona en su disco triple All Things Must Pass, ya suelto y sin las ataduras Lennon/McCartney. Claro que el zarpazo exacto lo da con una joya, Id Dogs Run Free, un blues decadente y genial, brumoso y callejero con el agujero que te hace en el alma la voz de Hilda Harris en los coros.
 Los toques country los borda, Winterlude, siempre me viene a la cabeza la película de Cimino, La Mitad Del Cielo – 1980, con sus bailes de salón de western cuando escucho este tema. El propio tema que da título al Lp, New Morning, o The Man In Me, luminosos y alegres, estarían en esta categoría. Aun así, el álbum transita más por los senderos abiertos hace tiempo del blues y el góspel, no en vano el trío vocal es muy consciente de ello, y pruebas hay varias: Sing On The Window, One More Weekend, Three Angels…




One More Weekend






Mientras la tarántula dormita.-  Hay que tener en cuenta que desde la gira de 1966 Dylan no realiza una gira y aún habrán de pasar algunos años hasta que se le vuelva a ver; por ahora sólo lo hace manera esporádica, para paliar dicha intriga se dedica a sacar discos, pero hasta en esto también se vuelve retraído y perezoso.
 Parece que el genio, como si fuese una tarántula bien saciada, no piensa asomar el hocico salvo en contadas oportunidades. Eso no implica que se esté quieto, publicará con cuentagotas como si fuese el mejor Chanel, algunas cositas, entre 1970/73. Por ejemplo es muy de tener en cuenta un sencillo con Leon Rusell: Watchin In The River Flow/Spanish Is The Loving Tongue en junio del 71, la aparición en el verano en el concierto por Bangla Desh cantando algunas canciones de su 1ª época, en total 6, y a finales de año saca un single sobre George Jackson, en el que se refería al asesinato del joven negro líder de Los Panteras Negras perpetrado en la cárcel donde cumplía condena. No queda muy claro el asunto, al parecer intentó escarparse según versión oficial, otra cuestión es que fuese verdad.
 En cualquier caso Dylan saca cositas, aumenta el mito, las ganas de verle en un largo tour, ya da igual que lo que toque sea acústico o eléctrico o que lo mezcle, que será lo normal de ahora en adelante. El asunto es que no sale de su guarida, salvo que ahora la familia Zimmerman deja atrás el largo periodo campestre y se instala de nuevo en Nueva York, y en la primavera apareció el tan traído y llevado libro de Bob Dylan: Tarántula.
 Ni lo promociona ni creo que se le pase por la cabeza, no lo hace ni con sus propios discos cuanto más por el texto en cuestión, ahí, y ya se sabe, el que quiera… Eso sí, conoce Israel en 1971, lo cual acarrea cierta controversia a según qué prensa y durante 1972 lo único que se le conoce es su participación en el Lp de Dr. John: Dong Sachm. Se perfecciona en la técnica de tocar el piano.
 Para sorpresa monumental, acepta un papel en la película de Sam Peckinpah, Pat Garret & Billy The Kid, en enero de 1973 se traslada a México donde se rueda el film donde los protagonistas son Kris Kristorffeson y James Coburn. Pero Dylan aparte de ser Alias en la película, un tipo con cierto manejo del cuchillo, se encarga de la banda sonora, y será lo primero que Bob publica, nuevo se entiende, en forma de Lp tras casi 3 años del New Morning.
 Viendo cómo va el panorama con este hombre y además con problemas ahora muy serios a la hora de renovar con la discográfica, CBS viendo la acogida de New Morning se apresura a sacar un doble Lp de grandes éxitos pero con anzuelos incluidos. En el otoño de 1971 sacó el artefacto donde se puede escuchar con la banda de Leon Rusell el tema Watching The River Flow; aparece en una adaptación novedosa Mighty Quinn distinta de la aparecida en Self Portrait, aquí con The Band y un inspirado Jamie Roberton. Temas en directo como Tomorrow Is A Long Time en Nueva York en 1964. When I Paint My Masterpice que se cayó de la grabación final de New Morning e I Shall Be Released también de éste último.
 Luego hay cosas de la época de Woodstock como You Ain´t Going Nowhere y un blues en toda regla: Down In The Flood. Pese a lo escéptico que soy con estos artilugios, puede merecer la pena. Desde luego, hace hueco hasta la llegada del nuevo Lp de estudio de Bob Dylan, ahora en forma de banda sonora.



Knocking On Heavens Door

Mujer, quítame esta placa,
ya no puedo usarla más,
se hace tarde, está demasiado oscuro para mí
me siento como llamando a las puertas del cielo

Llamando, llamando,
llamando a las puertas del cielo
llamando, llamando,
llamando a las puertas del cielo

Mujer, entierra mis armas,
ya no puedo dispararlas más,
esa gran nube gris se acerca,
me siento como llamando a las puertas del cielo.



PAT GARRET AND BILLY KID .- Junio de 1973.
 Nadie como Bob para encarrilar una historia mítica del western y colocarle música y escasa letra. Casi instrumental, esa cuestión de poner banda sonora a la americana, de dar forma y sentido a héroes, dioses y mitos que esta vez no son griegos, sino terrestres, que huelen a polvo y pólvora, a sentimientos encontrados, a trajes muy usados, con un grupo selecto, sentados a la luz de una hoguera Dylan nos despacha Main Title Theme (Billy) junto a artesanos de la talla de Booker T o Roger McGuin en Cantina Therme (Working´For The Law). Claro que Dylan lo borda en algunas, escasas canciones cantadas, que tiene este Lp, a saber : Billy 1, Billy 4 (Recorded In Mexito City) y claro, la joya, la imperecedera Knokin´On Heaven´s Door.
 El resto se mueve en el fronterizo paisaje mejicano con el sur de la estrella plateada, da forma a un puñado de temas country llenos de poesía que está en el aire, otras flotan como polvo en el viento a través del sol abrasador mientras se espera que de un momento a otro aparezca el orden, la justicia, y ponga fin a tanto desatino anarquista y rompa los sueños que nos invadieron durante toda la noche estrellada.



Turkey Chase



Quizá la memoria de las cosas inútiles es lo que nos acaba formando.- Bajo al sótano, es decir, a mi trastero, allí debo de tener un rastro de mi pasado, de una época ya vivida y transitada. Sobre unas estanterías de madera echo una ojeada a medio centenar de libros de música, o mejor puntualizar, biografías o algo parecido a vidas de cantantes y grupos. Coloco mis dedos sobre un par de Bob Dylan publicados en España a mediados de la década de los 70. Luego observo en una caja los centenares de cintas de TDK con Lps grabados, debidamente catalogados y por orden alfabético, allí tengo los 4 primeros de Dylan, cada uno con su cara A/B, algún otro de la época en que mi amigo Manolo, los compraba ( los vinilos ), antes que yo, de la etapa eléctrica. En unas bolsas plastificadas hallo Popular 1 y Vibraciones. Hojeo una biografía de Bob Dylan y me doy cuenta que en este época de adolescente tenía la manía de numerar los discos que iba comprando, así me entero y me recuerdo a mí mismo, que el primer vinilo del bardo fue Highway 61 Revisited, que el 2º era el doble Before The Flood, y así… qué se podía esperar de una etapa tan roquera donde Rory Gallagher ya era mi alma mater y mis queridos Stones sonaban en mi cabeza constantemente.
 Aún me doy el tiempo suficiente para subirme una cinta con un concierto grabado por mí de Bob Dylan, un pirata personal recogido en el Palacio de los Deportes de Madrid, tal vez la ocasión que más me gustó de cuantas veces le observé, disfruté y analicé en directo. ¡Ahí…! Tal vez sean esas cosas inútiles las que nos acaban formando como personas, no puedo menos de colocar en la pletina el casete y escuchar las voces de los presentes y a la banda de Bob encima del escenario, sin darme cuenta se me van los 90 minutos de grabación clandestina en un suspiro, sin saber cómo la noche se ha echado encima, todo está oscuro, habrá que buscar alguna luz y dar de comer a ese cuerpo por el que transita la vida, la mía, escasa, fugaz, buena o regular, pero tan mía que no te la puede regalar porque la estoy utilizando.








Forever Young


Debes buscar siempre la verdad, debes de permanecer siempre joven



PLANET WAVES.- Enero de 1974.-
  Muchas novedades ofrece el nuevo Lp de Dylan. Para empezar es el 1º que graba como un miembro más del grupo que está con él, no son palabras menores, The Band es un supergrupo en el que Bob es uno más, esa impresión saco, y además se siente muy a gusto, no en vano le han acompañado en algún concierto esporádico en estos últimos años y su amistad viene de la época en que vivía en Woodstock, y de las famosas “cintas del sótano”.
 Otra cuestión es que graba con Asylum Records dejando (momentáneamente) CBS, la producción corre a cargo de Robbie Robertson y de Dylan, así pues plena confianza en sí mismos y en el material que manejan.
 Planet Waves viene a ser una continuación de lo que viene haciendo en estos últimos años, engrasa perfectamente con John Wesley Harding, engarza el country-rock de los 70, con letras más trabajadas si cabe y maduras que las de Nashville Skyline, por ejemplo la estupenda Toug Mama, una composición exprofeso hacia la mujer, sus muchos méritos, virtudes, Gart Hudson improvisa muy bien con su órgano. El amor, en su forma más carnal y etérea aparece en Dirge, Dylan toma conciencia de lo que le rodea, sobre un piano permanente desmenuza el sangriento panorama que intuye, lenta y desgarradora muestra de su talento; Hazel, pura poesía de las cosas cotidianas envuelta en una bruma de melancolía;  o Forever Young, que además necesita su espacio pues cierra una cara y abre la otra con el mismo tema. En la primera entrega, una mandolina nos sumerge en el universo dylaniano y cuando su voz asume notas altas el órgano nos recoge, arropa, dejándonos sosegados. La 2ª parte es rápida, tirando hacia el blues machacón.
  Se inicia el Lp con el mundo de la felicidad nocturna, On A Night Like This, a la armónica de Dylan hay que añadir el acordeón de Richard Manuel, algún punteo interesante y el relleno de una alegría que no continuará en Going, Going, Gone, Robertson dando muestra de que su guitarra eléctrica suena diferente, todo envuelto de unos teclados que le dan un aire nostálgico al asunto. Un tema muy curioso es Something There Is About You, un tema lento, cargado de emociones, recuerdos de su pasado, hasta nombra Duluth, su pueblo natal, ¡hay que estar atento!, envuelto en una música obsesiva que prodiga con su armónica entre versos.
 Entre medias hay felicidad: You Angel You, canciones que podrían haber estado en Blonde On Blonde, como Never Sar Goobye, y hasta un Dylan solitario con su guitarra y armónica, sin grupo en el final: Weddingh Song.
 Todo el trabajo es una labor de grupo, de banda que se mete a grabar, compacto, homogéneo. De tíos que se comprenden, respetan y además disfrutan tocando y con los diversos cachivaches de la producción, y se nota en todo el álbum, ese frescor y armonía reina por todos los surcos del mismo.
 Planet Waves contiene todo el universo de Bob Dylan, como si fuese unos grandes éxitos en un solo disco, como si de un rizo se tratase, su música es una espiral constante donde nunca está en el mismo sitio y posee la gran virtud de ser él mismo siempre.



Bob Dylan: Voz, guitarra y armónica
Robbie Robertson: Guitarra eléctrica
Rick Danko: Bajo
Richard Manuel:  Piano
Garth Hudson: Órgano
Levon Helm: Batería





Most Likely You Go Your Way (And I´ll Go Mine)


 8 años después y 6 discos más tarde.- A finales de diciembre de 1973 Dylan anuncia una nueva gira americana para comienzos de año coincidiendo con la salida del álbum Planet Waves y The Band el grupo que girará con él.
  Los 39 conciertos del tour levantaron tal expectación que hubo que sortear las entradas  entre quienes habían solicitado una localidad, la demanda superó los 3 millones para sólo 635.000 localidades, y  ni que decir que los emolumentos que Dylan sacó fueron altamente interesantes, se especulaba unos 92 millones de dólares de beneficios en revistas de la época.
 Además debía de tener ganas de salir a la carretera teniendo en cuenta sus desavenencias, aunque sólo momentáneas, con la CBS, pues ésta sacó un refrito de disco llamado Dylan – 1973, un poco en contrapartida por Planet Waves – 1974.
 Durante las semanas que siguió al tour se grabaron algunos conciertos que se verían reflejados en el disco doble Before The Flood – 1974. El primero que recoge a Dylan en vivo, al margen de piratas y variada parafernalia, y además con The Band, parte activa en el desarrollo y creación del mismo donde incluyen varios temas de cosecha propia, The Weight y Stage Fright.
 Before The Flood, publicado en junio de 1974, captura a Dylan en un gran momento, batiendo records en el Madison Square Garden de Nueva York con 3 conciertos. El álbum tiene 21 canciones, algunas clásicas en el repertorio del bardo: Lay Lady Lay, Knockin´On Heaven´s Door, Ballad Of A The Main, Like A Rollin Stone, Blowin´in In The Wind…
 Pero también captura el momento álgido desde el comienzo con Most Likely You Go Your Way (And I´ll Go Mine), que además fue elegido como sencillo, una cara A con temas de Dylan exclusivamente. Curiosamente pese a contar con varios temas de Planet Waves en el set de cada concierto, ninguno acabó en los surcos del doble en directo. Tiene el beneplácito de escuchar a Dylan en directo y seguir una pauta con respecto a la canción original, pues como todos sabemos, años después los temas, sobre todo los clásicos, los cambia hasta hacerlos casi irreconocibles, así pues este Before The Flood es un buen escaparate.
 Otra cuestión es el engranaje de parte del disco, la cara B escuchamos a un Dylan integrado como uno más del grupo, pues The Band toma el mando con temas propios de su discografía, Levon Helm se encarga de la batería y la voz principal en Up On Cripple Creek, luego los diversos miembros del combo se reparten las tareas vocales, una ristra de buen rock: I Sall Be Released, Endless Highway, The Night They Drove Old Dixie Down y Stage Fright.
 Hay que partir de una base esencial, y es que Before The Flood no es un directo al uso, sino no me molestaría en destacarlo. La cara C encontramos al Dylan crudo, en plan folk-singer, de ahí sale Don´t Think Twice, It´s All Rigt de su disco The Frewheelin´Bob Dylan; el Just Like A Woman de Blonde On Blonde; It´s Alright,Ma ( I´m Only Bleeding) de Bringing It All Back Home.
 La electrificación llega con The Shape I´m In tema del Lp de The Band Stage Fright – 1970, When You Awake del segundo disco de los canadienses con Rick Danko en las voces, se cierra esta cara con el conocido The Weight de su álbum de debut en 1968.
  El Lp se reserva la cara D como un claro homenaje a temas estrellas de Bob Dylan, desde el inicial All Along the Watchtower, aparecido en el álbum John Wesley Harding a Like Rolling Stone, quizás lo más previsible de todo el trabajo, pero no hay que olvidar que es un directo, pero con muchos matices atrayentes para el oyente.



DISCOGRAFIA SELECCIONADA






- THE TIMES THEY ARE A-CHANGIN - 1964

- BRINGING IT ALL BACK HOME - 1965

- HIGWAY 61 REVISITED - 1965

- BLONDE ON BLONDE - DOBLE - 1966                            









                                                                                      


- JOHN WESLEY HARDING - 1968

- NASHVILLE SKYLINE - 1969

- NEW MORNING - 1970

- SELF PORTRAIT - DOBLE - 1970











- PAT GARRETT & BILLY THE KID - 
1973    

- PLANET WAVES - 1974

- BEFORE THE FLOOD - DOBLE EN DIRECTO - 1974


    

                
     





THE BOOTLEG SERIES VOL 4
THE ROYAL ALBERT HALL
CONCERT .- 1966


PUBLICADO EN 1998.-










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