BOB DYLAN: EL HOMBRE CON UN PROPÓSITO .- 2ª PARTE : (1975 - 1992)









Me vino a la cabeza el concepto de que cada uno de nosotros puede verse traicionado por su propio silencio y por el silencio de los poderosos. Éstos se niegan a ver la realidad, mientras que la gente corriente no comprende, no sabe, pero sobre todo se desentiende.



 En más de una docena de discos Bob Dylan nos había legado una legión de canciones desparramadas a lo largo de sus versos. De cada álbum se pueden extraer varias, conceptos en sí mismos sobre la existencia, el deambular cotidiano y los muchos sueños que quedan por el camino o simplemente desaparecen del horizonte en cuanto te levantas y empiezas a caminar para que el sistema siga funcionando. ¿Qué hacer, qué cambiar, qué camino llevar?
 El profeta de la protesta callejera, el trovador de la revolución ya dejó muy claro que sí acaso sólo era un estándar para él mismo, que apenas podía con su vida, llevarla, qué no entenderla como para abanderar una masa social. Dylan hacía canciones, las cantaba y seguía su camino, claro a en 1975 su legado a la música tradicional era enorme y su contribución a engrandecer el rock era sustancial, de eso creo que ni él mismo tenía dudas. Y sin embargo todavía nos deleitará con buenos discos a lo largo de la década de los 70, sufrirá enormes altibajos de calidad en las siguientes entregas a lo largo de casi dos décadas, pero llegará vivo a finales del siglo XX.
 Seguirá teniendo sentido en sus canciones que pasaran a ser intergeneracionales, sabrá describir cambios, anticiparse a movidas de los profundos cortes sociales y culturales del momento, pese a su status personal navegará con viento a favor o no, pero pocas veces se perderá en senderos extraños a él mismo, y hará, o así parece, poco o nada que no le apetezca en cada instante.
 Poco después de un año de salir Before The Flood, y tras 2 Lps con Asylum, regresará a la CBS, sus excelentes ventas de dichos  álbumes le animan a seguir en la carretera, como si de pronto quisiese recuperar el mucho tiempo alejado de los escenarios. También paga un precio, el deterioro con su mujer, Sara, y parte de sus intenciones se verán sobre los surcos de su nuevo Lp: Blood On The Tracks, de título elocuente.



Fue la gravedad lo que nos hizo bajar y el destino lo que nos separó. Tú domaste al león de mi jaula, pero sólo eso no fue suficiente para cambiar mi corazón. Ahora todo está un poco patas para arriba, es evidente que las ruedas se han parado. Lo bueno es malo, lo malo es bueno, cuando llegues a la cima te encontrarás abajo del todo.



Idiot Wind



BLOOD ON THE TRACKS .- Enero de 1975.-
 Parece mentira que los temas fueran grabados en apenas 4 días, en septiembre de 1974, y que Dylan se abriese en canal. No lo ratifica nunca, para eso él es él y muy suyo, pero su relación personal con Sara Lowdes no pasaba por su mejor momento. Esos reproches, dudas, certidumbres, nieblas y paranoias maritales hicieron eco en Blood On The Tracks, bajo el paraguas de que los versos están inspirados en cuentos de Chekhov, Dylan acerca su mundo más íntimo en sellos inconfundibles y acústicos como el inicial  Tangled Up In Blue, parece desarmado en Simple Twist Of Fate, una canción continuación de la historia de la anterior que cierra, como si fuese una trilogía con You´re A Big Girl Now, la voz y la armónica de Bob Dylan son las protagonistas de estas 3 canciones, intimistas, bucólicas.
 Idiota Wind electrifica el asunto, lo alarga y trata de dar la dimensión de otros temas ya legendarios en su discografía. Esos poemas épicos que Dylan traza en su concepción de narrativa musical, diáfanos, pero envueltos en brumas, diversas aristas que hacen difícil saber a quién o quienes se dirige.
 Todas las canciones son enérgicas, pero sobre todo viscerales, directas en esos giros copernicanos que Dylan nos tiene tan acostumbrados.
 Blood On The Tracks está claramente emparentado con John Wesley Harding y New Morning, en música  y temática, solo con escuchar la cara A nos da una visión impecable de por dónde va. Ratificado en grandes canciones como Meet Me In The Morning; el ritmo y la temática cambian de modo abrupto en la extensa Lily, Rosemary And The Jack Of The Hearts, en formato de western nos cuenta un asalto a un banco y un triángulo amoroso con final de tragedia griega, francamente muy conseguido. Dylan vuelve a tirar de ese cancionero buhonero que va de voz en voz y de generación en generación contando historias, ¡poco importa si ciertas o no ¡; para eso el un trovador de una corte sin rey y un territorio por conquistar.
 Dylan extrae veneno del polvo que respira, es capaz de armar una gran canción con mandolinas y guitarras acústicas, se llena de melancolía en If You See Her, Say Hello. A veces necesita muy poco armar un buen tema, simple y directo: Shelter From The Storm, le basta su guitarra y un cierto ritmo trotón. Buckets Of Rain, tema fronterizo y seco, con lágrimas en los ojos y cubos de agua para no pulverizarse en el desierto de su corazón, nos deja un legado con cierto aire de esperanza.








Million Dollar Bash



 Recuperando el pasado.- Antes de que Dylan saliese de gira, se tomó su tiempo, y dado las buenas relaciones que ahora tenía con la discográfica CBS, tal vez también por el suculento contrato que firmó, el asunto es que por fin verían a la luz pública las famosas “cintas del sótano”, un disco en forma de doble LP, cerca de un centenar de canciones de las que sólo salieron a la luz pública poco más de una veintena, repartidas entre Bob Dylan y The Band.
 Disco descomunal si se mide con el paso del tiempo, del buen hacer de unos músicos libres de ataduras, saltándose las reglas, simplemente tocando en largas sesiones y que quedaron reflejadas algunas canciones en The Basemente Tapes – Junio de 1975.
 Desde luego, pese a que haya pasado una década desde que se engendraron y vieran la luz, no pierden calidad, como todo lo bueno, y es la mejor manera de ponerse en forma tras el accidente de moto acaecido al bardo.
 En el sótano de la casa de Dylan, de fachada rosa (Big Pink) y en Woodstock,  libres, Bob y The Band despachan una curiosa mezcla de rock, de blues, americana… entre junio y octubre de 1967, 24 cortes de los cuales Dylan aporta 16 y los 8 restantes los diversos miembros del combo de The Band.
 Me es difícil destacar unas canciones sobre otras, pero entre tanto material existe donde escoger. La muy corta y concisa Odds And Ends, en la línea de rock que practicaba Dylan a mediados de los 60, muy en el marco de discos como Highway 61 Revisited. Algunas significativas, la que se publicó como single: Million Dollar Bash, otras interesantes Don´t Ya Tell Henry, compuesta por Dylan y cantada por Levon Helm.
  Blues cazalleros: Orange Juicie Blues ( Blues For Breakfast ), con vientos y piano honky-town. Sonidos callejeros en la misma línea, Please, Mrs. Henry.
 Las hay hasta con tintes psicodélicos: Yazo Street Scandal. Hermosas canciones como la tradicional Ain´t No More Cane o You Ain´t Goin´ Nowhere. Baladas con todo el sabor de un wiski tomado en solitario pensando qué hago aquí: Nothing Was Delivered.
 Todo The Basement Tapes es una música “americana”, un viaje libre por el cancionero tradicional de Estados Unidos, cuentos, historias varias, nada más hace falta echar un vistazo a la contraportada con enanos, tragasables, coristas… regado de un buen humor, en excelente armonía y buenos alimentos. Desde luego, imprescindible en la obra no sólo de Bob Dylan, sino, obvio, en la de The Band.



 You Ain´t Goin´ Nowhere


Rolling Thunder Revue.- Bob Dylan nunca ha querido ser esclavo de su pasado, si acaso lo retoma de vez en cuando para pasarlo bien, retocarlo, como el pintor que se tira años con un mismo lienzo, encuadrando el formato, la luz, el entorno. Eso hace Dylan con sus canciones, pasa por momentos dulces y amargos y esa contradicción es lo mejor para el cambio constante, esa metamorfosis perenne que le invade.
 Con Blood On The Tracks en el número 1 de Lps en las listas americanas, con la publicación de The Basement Tapes en el mismo año 1975, Dylan prepara lo que sería su siguiente álbum, Desire y retoma el asunto de un boxeador, como ya hiciera con George Jackson en 1971, aquel chico negro líder de Los Panteras Negras fallecido en circunstancias peculiares en la cárcel. Ahora tiene entre manos la historia de Rubin “Hurricane” Carter, un tipo que  iba para campeón de los pesos pesados y que fue castigado con una pena de arresto por presunto homicidio. Dylan trabaja en el verano de 1975 sobre la canción que será el single de su próximo trabajo.
 Mientras se ensaya con un grupo de músicos, apenas un día o dos, con los que saldrá a la carretera en el otoño del 75, la idea es dejarse llevar, una especie de lo que hizo en el sótano de su casa Big Pink con The Band pero ahora sobre un escenario. Por allí aparecieron Joan Baez, Robert McGuinn, Mick Ronson… aquello fue tomando cuerpo y el número de gente fue aumentando hasta llegar a formar la Rolling Thunder Band que giraría por Estados Unidos en el otoño.  La idea de Bob era filmar parte del tour e incluso Sam Shepard contribuyó como Allen Ginsberg con poemas recitados al final de los conciertos.
 En octubre de 1975 Bob Dylan sale de gira con la troupe que forman bajo el nombre de Rolling Thunder Revue, una treintena de conciertos por la costa Este americana y Canadá.
 Dylan tocaba unas 5 canciones y se retiraba, luego salía acompañado de Joan Baez y juntos cantaban Blowin´In The Wind, más tarde se quedaba ella sola cantando hasta que pasadas media docena de temas el grupo entero tocaba, Dylan se sentía libre con la Rolling Thunder Revue recuperando parte del cancionero americano que no es otro que en gran medida sus muchas canciones tocadas encima del escenario, de forma profesional pero divertida, amena y desde luego original.
 En noviembre de 1975 sale el single Hurricane, número 1 inmediato y que a lo largo del tour tocan todas las noches, también la violinista Scarlet Rivera iba incluida en el combo. El tour de la Rolling Thunder Revue tuvo su continuación en la primavera de 1976, en esta ocasión era la costa Oeste y el Sur de los Estados Unidos los privilegiados de contemplar semejante espectáculo.
 Entre medias se había producido la salida del Lp Desire – 1976 y la grabación para un especial televisivo de la NBC de Hard Rain, siguiente trabajo de Bob Dylan que recoge  en directo grabaciones de la segunda etapa de la Rolling Thunder Revue.


Un nuevo mundo es sólo una nueva mente


Hurricane




DESIRE .- Enero de 1976.-
 Es un disco especial, no sólo porque es el que más he escuchado de Dylan ( que es lo de menos ), sino porque su cambio de concepción musical es total. Entra lo eléctrico, que no abandona el camino en varios lustros, como si el impulso acarreado por la troupe de Rolling Thunder Revue le ascendiese como un cohete espacial más allá del espacio.
 Viejos bardos y trovadores rimaron las noticias de sus años  en el camino de la peregrinación. Necesita más de 8 minutos para contarnos la historia de Rubin Carter en el inicial Hurricane, probablemente la canción que he escuchado más en mi vida, porque cuando crees que decae el asunto aparece Scarlet Rivera con su violín, imagen que tengo asociada a la 1ª vez que la vi sobre un escenario apareciendo como de improviso como una ninfa, toda vestida de blanco. Yo tendría apenas 16 años, era impresionable con demasiada facilidad. Con este tema Dylan consigue algo inexplicable en la música, que un nuevo caso judicial ya archivado se viera revisado, con iguales resultados, pero ahí queda el asunto.
 Luego todo el disco está lleno de belleza, sensibilidad, y en eso Dylan retoma el asunto de canciones largas, entre 7 y 6 minutos, necesita tiempo y espacio para desarrollar los versos que hilvana y coserlos a su rock tan particular.
 Se nota cierta flexibilidad en el bardo, que echa mano de Jacques Levi que colabora en 7 de los 9 temas, la carpeta del Lp se ve regado con la prosa de Allen Ginsberg, hasta se puede encontrar un detalle de inspiración ibérica, Romance In Durango, pero yo más bien creo que es fronterizo, es decir, tirando hacia la luna mejicana que Bob conoce por pisar el terreno. No sólo el autor teatral, Levy, fue socio en la concepción de disco, los coros cuentan con la armonía y el buen hacer de Emmy Lou Harris, así pues estamos ante un gran disco de Dylan. A veces hasta coral, rodeado de músicos con instrumentos ajenos al mundo del rock, pero acoplados a lo que Dylan necesita según cual sea la canción y “matiz” que le quiera añadir. Así podemos escuchar congas, violín y mandolina, regados de esos coros que a veces parecen los de Self Portrait.
 Al arranque tremendo de Hurricane, le sigue el medio tempo que es Isis, con Bob al piano, sílabas sostenidas y exclamaciones espirituales variadas en busca de la claridad. El poeta recitando y entonando con un lenguaje elástico cantando una historia de amor surreal, como todas por otra parte. Mozambique expresa la solemnidad de ser sublime cuando se encuentra la estrofa adecuada, un rock siempre contenido pero que te arrastra entre el violín de Scarlet Rivera  y los coros que envuelven la voz de Dylan.
 Hay tiempo para el desgarro emocional, la balada One More Cup Of Coffe nos sumerge en aguas amargas. Más profunda y honda, Oh Sister, acompañado de la Harris a las voces se sumerge en el subconsciente del gurú en busca de respuestas, él, que es un ser tierno y vulnerable.
 Querencia por seres singulares tiene Dylan, entre la invención y la realidad nos cuela Joey, balada sobre las frías baldosas de Brooklyn, un forajido ha caído víctima de sus excesos o simplemente que el hierro te alcanzó. “Pimentón picante bajo el sol que levanta ampollas “, Romance In Durango nos sumerge en la frontera, a veces más espiritual que física, hasta Dylan se arranca con unos versos cantando en castellano ¡Inaudito!; mandolinas, guitarras acústicas, violín y coros celestiales buscando algo de esperanza y esperando que el amanecer nos coja todavía vivos. Black Diamond Bay como un ritmo agradable, como si cabalgásemos sobre un pony familiar, las letras surrealistas de Bob, la alucinación de un espía que te abre a la mente en este mundo confuso, abstracto.
 También sabe ser directo, último intento por recuperar un tiempo pasado, emociones que todavía están a flor de piel. Cartuchos lanzados al aire, versos suplicantes, Sara, hermosa balada en tono de ayuda. La que era compañera y madre de 4 hijos naturales se iba, se desvanecía el sueño de permanecer juntos, Bob Dylan lo intenta con la última canción que cierra Desire.





Mozambique



El espirítu.- Parece que no está y que calla como si estuviese ausente, pero sólo lo parece, el Dylan de mediados de los 70 es un ser libre, que trabaja con buenos músicos ¿Quién no querría aportar algo nuevo al trabajo del bardo? Lejos de prejuicios que le pudieran atar en su pasado las actuaciones con la Rolling Thunder Revue le vinieron muy bien, sacando ese lado lúdico y abierto que tal vez no había experimentado en su ya, dilatada carrera.
 Pero de vez en cuando las circunstancias le superan, como a todos, por decisiones tomadas en su momento erróneas y que el transcurrir de los años te colocan en el lado correcto, pero cuesta tanto darse cuenta y coger el carril idóneo. Con Desire en lo más alto de las listas americanas Bob Dylan concluye con la 2ª etapa del tour que le llevo por los estados sureños de USA con la Rolling Thunder Revue en el mes de mayo de 1976, pero no perdió el tiempo, gran parte de ese material es utilizado para la película Renaldo & Clara que bordea las 4 horas, 47 canciones tocadas en clubs de pequeño y medio aforo; poco comercial para tanta duración, pero esto sólo era la banda sonora, en realidad es una película o intento de serlo de un drama surrealista donde Bob la dirige y aparecen diversos personajes, entre ellos Sara, Ronnie Hawkins (haciendo de Dylan )… pero ahí quedó el experimento y un gasto importante en la producción y elaboración a cargo del propio Dylan.
 Gran parte de 1977 Bob parece que está desaparecido, como un ente, pero su esencia se percibe no sólo en el film, que no se comercializará hasta entrados 1978, y en muy pocos sitios es distribuida de manera total, más tarde se acortaría para el mercado de dvs. Aparece su nuevo Lp, Hard – Rain – 1977, 2º Lp en directo en su carrera y que recoge actuaciones con la Rolling Thunder Revue, varios temas ya conocidos, su pañuelo palestino colocado en la cabeza, su Stratoscaster y su electricidad.
 El resto del año se lo pasa en casa intentando salvar su vida privada con Sara Lownles, cosa que no consigue pues en junio de 1977 se divorcian. Entre esto, la financiación de la película Renaldo & Clara y la construcción de una nueva casa, le dio tiempo a escribir nuevas canciones y preparar un nuevo Lp con un largo tour a lo largo de 1978-




Changing Of The Guards



STREET LEGAL.-  Junio de 1978.-
 Con producción de Don De Vito, los 9 temas que conforman el trabajo de Dylan son balsámicos, como textos bíblicos, con ritmo, un deje entre el rock más comercial y el funk calentón, un paso más importante en su carrera. Letras largas, coros góspel, ya no disimula, directo a la yugular, con la misma banda que le acompaña en directo se mete en los estudios y factura una obra maestra, moderna, Lp de finales de los 70, alejado de sonidos rompedores que promueve el punk o la new wave. Dylan está ajeno a cuanto movimiento musical no sea el mismo, hace una década Bob es un género en sí mismo, como los Stones, son los dos grandes estandartes de la música popular y por extensión del rock.
 Agradable, con un sonido excelente y un ritmo estupendo nos desborda en la inicial Changing Of The Guards, un rock realizado a medida del bardo que no decae en ningún momento pese a la extensión de más de 6 minutos. Una joyita aparece en el siguiente corte, el blues ramplón de New Pony, coloreado con unos coros góspel exquisitos y vientos en su punto, como una cocción a fuego lento. No Time To Think, posee todas las características del Dylan eléctrico, una balada alargada en 8 minutos, estribillos corales, voz nasal del bardo, ritmo machacón y persistente. Para pasar a un tema clásico, esas arengas que tanto le gustan, una especie de balada con respuesta coral, Baby Stop Crying, puede que sea una canción de amor, puede..., pero la exquisita finura con que la aborda la convierte en hermosa, dulce, cálida.
 La cara B persiste en los medios tempos, el sonido góspel es apabullante, la grandilocuencia con que acomete Is Your In Vain?, los coros envolventes como una caricia a un animal herido o amado, dulce, emotiva… Poco debe de sorprender a quien ha seguido la discografía de Dylan, vuelvo a remitir a Selt Portrait, ahí está la piedra que nos lleva unos años después a este Street Legal. A poco despierto que se ande, en Señor (Tales Of Yankee Power), se encuentran las claves de los próximos Lps de Bob, envuelto en grandes coros, la correa transmisora de éste tema nos lleva a las primeras entregas en emotividad y tono musical del comienzo. No cambia de tono, True Love Tends To Forget, balada rebozada en esos coros que la enriquecen, una vez más. El rock hecho a trocitos, salpicado con góspel, guitarras eléctricas sin apabullar, sección rítmica dispuesta a realizar su tarea, We Better Talk This Over. Cierra el trabajo con un texto largo, Where Are You Tonight? (Journey Through Dark Heat), otro tempo medio en la tónica de los anteriores, perfecto en su ejecución y tratamiento


Señor (Tales Of Yankee Power)



Sopla un viento de ninguna parte.-  El príncipe ha llegado a la puerta del castillo encantado y rompe las zarzas de la puerta con su espada, parecía que se encontraba aletargado durante un largo periodo, simplemente estaba incubando sus siguientes pasos mientras leía informaciones que le atañían a su persona y a su obra.
 Era difícil saber cómo continuar, pero a lo mejor se le hacía más complicado saber cuándo empezó todo, a lo mejor en los tacones de Rimbaud moviéndose como una bala danzarina a través de las calles de New Jersey, eso escribía Allen Ginsberg, pero probablemente todo era más terrestre, menos etéreo, quizás hasta cruel. Puede que se resumiese en un cambio de actitud ante la vida, que asomase los primeros versos del hijo del carpintero crucificado por los dueños del entonces mundo, o puede que el asunto se resumiese en que divorciarse en California salía muy caro sobre todo cuando tienes bienes con los que comerciar y comenzar a ser libre de nuevo, pero los rastros de miguitas que vas dejando por el camino son fáciles de seguir, tienes que apechugar con las consecuencias de tus actos.
 Dinero, vil metal con el que subsistir y poder ser libre, la balanza debe de ser equilibrada, sino se despelleja el asunto artístico. Bob Dylan inicia el World Tour 1978  en febrero por tierras niponas y se mantendrá en Nueva Zelanda y Australia hasta la llegada de la primavera, ya con los primeros calores estivales y con el lanzamiento de Street Legal se marca 114 conciertos en lo que queda de año, repartidos entre Estados Unidos y la vieja Europa. Sale en la película El Útimo Vals de Scorserse, estrenada en abril junto con el triple Lp en el que interviene en 4 canciones con The Band. Contempla como desde Planet Waves sus discos alcanzan el millón de copias, sin ser nada espectacular, pero como las finas gotas de lluvia penetran en la tierra, Dylan lo hace en varios cientos de corazones y almas errantes en el planeta Tierra mientras su mente divaga entre el judaísmo más ortodoxo y los textos de la Torá, se acerca al cristianismo más rancio. Ya había dado cuenta este príncipe encantado en su disco anterior, pero ahora, como avisando las nubes que iban a dejar agua sobre los campos, nos intenta fertilizar desde una nueva vertiente, Bob Dylan inicia su etapa de cristianismo, que comprenderán tres Lps: Slow Train Coming – 1979, Saved – 1980 y Shot Of Love – 1981.
 Entre medias quedan los nuevos arreglos y artificios corales que subsisten reflejados en At Budokan – 1979 , doble Lp grabado en directo en Japón, entre el 28 de febrero y el 1 de marzo de 1978 de cuyo lanzamiento tuvimos conocimiento en abril de 1979. Dylan ya comenzaba no sólo a dar señales, sino claras evidencias, de que quería dar un nuevo rizo a su carrera y arreglar viejas canciones con nuevos sonidos, de ahí que el famoso Before The Flood – 1974 y Hard Rain – 1976, son las últimas ocasiones de escuchar de manera fiel los textos de antiguos temas.


A veces me siento tan decaído y asqueado,
no puedo evitar pensar qué le pasa a mis compañeros
¿se perdieron o se encontraron?
¿Han contado lo que costaría derrumbar
todos los principios terrenales que tendrán que abandonar?
Un tren lento, muy lento, viene por la curva.




Slow Train



SLOW TRAIN COMING .- Agosto de 1979.-
 Sonido limpio y cristalino, matices en la producción del nuevo producto: Jerry Wexler/Barry Bechet. La música impoluta, el rock sutil, el bardo manejando doctrina, clase y estilo.
 Sólo retuvo de su anterior grupo a 2 vocales, Helena Springs y Carolyn Dennis, y se incorporan otros nuevos:   Pick Withers en la batería, y por supuesto, Mark Knopfler, de Dire Straits. El nieto e hijo de judíos-rusos se pasa al cristianismo, ¿y qué? No le llamaban profeta y él no quería ser líder de nada, ahora tampoco lo es. Simplemente tiñe sus textos de cristianismo, canta, habla, razona sobre el asunto del más allá y ese dios, miserable por otra parte, se ciñe al rock puro y de sonido impoluto en todas las canciones de este Slow Train Coming.
 Al margen de avatares y disfunciones varias, es un gran trabajo del bardo, desde la inicial Gotta Serve Somerbody, un rock tranquilito, unos coros celestiales ( comienzan a ser una tradición ), una alegoría religiosa en cada estribillo;  como hermosa es Precious Angel con un ritmo sostenido, batería perfecta y esa Stratoscaster inconfundible del maestro Knopler, medio tempo que se acopla de manera gradual a la voz de Dylan con el toque góspel del final.
 Hay canciones lentas, las guitarras acústicas y el sutil dedo de Knopfler toman el protagonismo sobre textos casi recitados más que cantados: I Belive In You, Do Right To Me Baby (Do Unto Others).
 Como una crisálida que sale del huevo, una solidez y limpieza como la prueba del algodón, hay canciones sólidas y puras, Slow Train, creencia en el sueño americano pero no exenta de rabia; o por ejemplo When You Gonna Wake Up
 Gonna Change My Way Of Thinking que abre la cara B es el mejor tema del disco, un blues conciso y concreto, lejos de tanto cinismo sobre las distintas controversias que se escribe sobre el biblismo de Dylan, ese cuidado exquisito del que está hecho Slow Train Coming, cocinado a fuego lento, no exento de alguna canción comercial si por eso se entiende que quien no compra discos hasta le suena de algo esa musiquilla. No duda en utilizar vientos, teclados, ayudarse de coros celestiales que le envuelven en su voz, un nuevo destino.
 Un reggae, lo nunca escuchado en Dylan, lo más radiado en España, debía de ser el sencillo o aquello de que el señor de los cielos se dignó poner nombres a los animales, cosas, objetos, un tema especial y bonito: Man Gave Names To All The Animals.
 Las nuevas canciones de Bob son declaraciones de fuerza, letras atemporales algunas con visiones apocalípticas, hay diversos personajes y sentido del humor, retorcidas, marca de la casa, existen ladrones y ricos, banqueros, dobles sentidos, el simbolismo religioso en una progresión lógica de la visión maniquea de Dylan, de la vida y su dolor, lleno de lucha con el bien y el mal.




Gonna Change My Way Of Thinking



Un Dylan homoestático.-  ¿Qué?  Para sobrevivir, los sistemas necesitan ser homeostáticos. La homeostasis es el nivel de adaptación permanente del sistema. Es una dinámica a la supervivencia dinámica. Los sistemas altamente homeostáticos sufren transformaciones estructurales asociadas a los cambios del contexto. Eso es lo que determina su evolución. Lo contrario de la homeostasis es la entropía, que es el desgaste que presenta el sistema por el transcurso del tiempo o por su mismo funcionamiento. Ese desgaste hace que los sistemas altamente entrópicos tiendan a desaparecer. Para sobrevivir, necesitan sistemas de control y mecanismos permanentes de revisión y cambio.
 ¿Qué se esperaba a finales de la década de los 70, que Bob cantase a las chicas, cómo besarlas y poder morderles los labios?  ¿O cómo mueven sus caderas al andar? Sus letras tienen doble sentido, a veces incluso más. Dejar esta época cristiana evangelizadora en la simpleza de que se había convertido al credo católico y que sus discos, desde Slow Train Coming pasando por Saved – 1980 y cerrándola con Shot Of Love – 1981, es simplificar mucho las cosas. Salvo el 1º de los Lps citados, el mejor, el resto sigue su trayectoria, no excelentes, sigue en la pauta trazada con agolpamiento de sonidos góspel y “caricias eternas”.
 Pero hasta la fecha lleva una carrera excelsa, disco a disco ha ido creciendo y cambiando, mutando. En la década de los 80 Dylan no interpreta canciones de antes de este periodo que estamos viviendo, repasa sus obras últimas, quien quisiera pasado ya tenía sus discos grabados o el directo en vinilos para saborearlos, ahora sus pasos caminan en otro sendero.
 Dylan espera ser homeostático, pero va a su ritmo, no en vano Slow Train Coming llegará a platino en USA, Canadá y rondará las 100.000 copias en Inglaterra, pero se desorienta en los 80, como les pasó a todos sus coetáneos, las nuevas músicas, tecnologías, avances. Terminará el ciclo cuando él crea que lo ha cerrado, como pasó en los 60 del folk-singer a la época ácida y posterior al country-rock y americana. Sin reírles todas las gracias, que tampoco, yo hasta la fecha no tengo ningún disco del bardo para tirar por la ventana.



Estoy colgando de un hilo de la realidad del hombre. 
 Como cada gorrión que cae, como cada grano de arena



Trouble


 SHOT OF LOVE .- Agosto de 1981.-
 Más y superior a Saved, inferior a Slow Train Coming. Más rockero, buscando los sonidos eléctricos que en sus 2 predecesores, volcados en el góspel; existe un contraste con la música fina y elegante, Shot Of Love  se ve más irritante, lejos de adoctrinar como alguien intuye, Dylan llena las palabras de ira, viendo cómo lo trataban, hasta escuece escucharle que Jesús y él han intercambiado los papeles.
 Produce Chuck Pkotakin y cambia de escenario para la grabación, algunos colaboradores ilustres como el batería Jim Keltner, espléndido el coro de vocalistas, sin ninguna novedad pero sin el protagonismo de anteriores álbumes.
 Abre con Shot Of Love, rock conciso, Bob no disimula y parece un chaval airado más que un adulto con respuestas, claro que haya algunas entre esas relaciones tan particulares que mantienen hombres/mujeres: Heart Of Mine, voz y piano de Bob mientras echa una manita Ron Wood a las guitarras eléctricas. De monólogos interiores y diversas historias tenemos varios ejemplos, Property Of Jesus o Lenny Bruce, difícil de catalogar ésta última, años después del fallecimiento del humorista americano, Dylan le canta, quizás influenciado por acontecimientos recientes ( el asesinato de Lennon), entona el tema a otra figura cultural judía que en su momento dio la espalda a su religión.
 Tengo algunas piezas menos introvertidas de abrir las entrañas para ver qué me encuentro, sencillas en su elaboración y ese ritmo trotón en Watered – Down Love, el reggae de Deadman, Dead Man. También recuperamos sonidos y temperamentos pasados, Bob con su armónica envuelto en esos coros, esta vez sí, muy protagonistas en In The Summertime, claro que la mejor es el rock descarnado de Trouble.



Desaparecer entre los anillos de humo de mi mente.
Bajo las brumosas ruinas del tiempo,
más allá de las hojas heladas, de los encantados hombres aterrados,
 lejos de la playa que sacude el viento,
fuera del funesto alcance de la pena enloquecida.



Y Dylan, calla.-  No concede entrevistas, no da ruedas de prensa, disfruta de su nueva casa y da paseos por la playa, como un ermitaño, casi siempre solo, de hablar, sólo lo hace con su perro. Pocas veces se cruza con alguien, y ese alguien, sea vecino o curioso, se cuida muy mucho de decirle algo, si acaso un simple cabeceo en señal de saludo homínido.
 Como la sabia y vieja tarántula, se ha escondido en su laberinto, escuchando lo que se escribe sobre su obra y sus últimos giros, pero no está aislado. Compone nuevas letras y música para preparar con tiempo su nuevo álbum, el mejor de la década ochentena.
 Consciente de las joyas que ha creado, tratará de estar a la altura de semejante reto. Tardará más de 2 años en publicar nuevo Lp, y lo hará convencido de que deja  un trabajo digno de su esplendor, no desea vivir de gestas pasadas, el huraño y enigmático hombre le apetece seguir puliendo su deseo de perseguir sueños envueltos en sombras, aunque deje entrever demasiadas rendijas por las que se cuele la luz. Dylan es un personaje con un propósito, la de iluminar con su música este paramo de perdidos. Puede que estuviese escocido de la controversia generada con sus 3 álbumes anteriores, ese marcado cristianismo, pero sostengo que sus textos son de doble sentido, lectura enrevesada y metafórica siempre, quizás trate de recuperar cuentas mundanas, más personales, y regresar a contar historias largas que tanto le gustan desarrollar, en eso, Infidels, da en el clavo.
 Recupera a Mark Knopfler, y no sólo en la guitarra, produce el Lp junto a él, o sea que se implica en tareas más allá de una simple colaboración.
 Como curiosidad, esta vez saldrá de gira en los meses siguientes para promocionar su nuevo trabajo, pero esta vez será sólo por Europa, en 27 conciertos y se deja caer por España por primera vez: Madrid y Barcelona, cuando el verano ya aprieta de calores. Tendrá teloneros de lujo, Carlos Santana abrirá los shows, pero a lo largo del recorrido se le unirán algunas figuras, unas locales, otras no tanto, por ejemplo Van Morrison, Chrissie Hynde   o Clapton.





Jokerman


 INFIDELS .- Octubre de 1983 .-
 Canciones largas donde mete su voz, armónica, guitarras, Jokerman ya es claro aviso para navegantes sin faro, excelente tema de inicio, rock sin cortapisas que desacelera en la nostálgica Sweetheart Like You.
 Infidels contine 8 temas, 4 por barba, y al añadido Mark Knpfler, éste se lleva al invento al teclista de Dire Straits: Alan Clark, tampoco es desdeñable el trabajo de Robbi Shakespeare en el bajo y de Mick Taylor, que siempre supo componer muy buenas armonías.
 Tampoco Dylan rehúye compromisos, se puede o no estar de acuerdo, pero justifica el estado de Israel, como antes existió el faraónico  Egipto o la Roma imperial en el acelerado Neighborhood Bully. El bardo emplea su genio, como siempre una ligera idea enrevesada, Man Of Peace, contundente rock y excelente Sly Dunbar en los tambores, a lo mejor Satán se esconde en las columnas de los palacios del poder y teje con sus sombras hombres y estados de paja, fallidos. Tajante en el ritmo y el texto en Union Sundown, ¿les suena de qué el capitalismo está por encima de cualquier ley inventada… y por inventar? Pues eso, nada desdeñable la slide de Taylor, por cierto. Amor y miedo por partes iguales se funden en On Me Tonight.
 Algunas canciones rompen el término medio del disco, la balada  License To Kill y la melancólica I And I, desde el primer surco ya se oye la Stratoscaster de Knopfler.
 No es que Dylan hubiese vuelto… es que no se había ido.


Union Sundown


 Dispersión.-  A las pocas semanas de salir al mercado, compré en una tienda de discos de Granada Infidels, no lo pudo escuchar hasta por la noche que en un garito y con el plástico entre las manos, el dueño lo colocó en el plato y entre una copa y otra escuchamos la cara A.
 Creo que era el primer Lp de Dylan que iba escogido entre tiempo y espacio, obviamente los anteriores se adquirieron con el paso de los años, uno antes, otros de épocas posteriores. No hice mal negocio, pues la década ochentera no le sentó muy bien al bardo. Su discografía se desgaja entre álbumes decentes, inseguros, regulares, canciones sueltas elegantes pero difícil que puedan formar un todo compacto como hasta ahora.
 Dispersión absoluta de su obra, pero hay que seguir escarbando, cuando te has pasado tantas horas escuchando a Bob y forma parte de tu epidermis,  te cuesta soltar lastre, como esos amores que se acaban, pero no sabes  nunca qué cuerpo y mente te quedan realmente.
 En 1984 publica su disco Real Live, con nuevos arreglos de viejos éxitos, como Highway 61 RevisitedMaggie’s Farm, Masters Of War y Tombstone Blues, en el que interviene también Carlos Santana. Ya comenté que de directos de Dylan, me baso sólo en los 2 primeros.
 Tras el tour de 1984 sus apariciones fueron esporádicas  en eventos que jamás me han gustado, juntar a demasiada gente para nada, eso de mucho ruido y pocas nueces, ejemplo Live Aid. Y empieza una dispersión de publicación de discos, el siguiente en estudio es Empire Burlesque – 1985, en junio, Lp disfuncional, sin un eje claro, con canciones destacadas, en la idea de colocar a Dylan con sonido y ropaje más de acuerdo a la modernez andante de los 80. Claro que el bardo es muy capaz de situar unas cuantas canciones entre caminos cruzados del rock y góspel más audaz: Thigh Connection To My Heart (Has Anybody Seen My Love) , temas que podrían encontrar su acomodo en Street Legal o son una continuación de aquél. Vuelve a contar con colaboradores de lujo: Mick Taylor, Sly Dunbar, Robbie Shakespeare y varios miembros del grupo Hearbreaker´s de Tom Petty. Así pues aquello malo no podía ser, otra cuestión es que estamos acostumbrados a lo excelso y los márgenes de imaginación de Dylan no son infalibles.
  Clean Cut Kid es un dardo venenoso, ahora sí claro y rotundo, sobre el fiasco de Vietnam, un rock sin concesiones con coros hermosos y armónica ratonera. El ritmo machacón de Trust Yourself, con corales efectivos y una cierta comercialidad.  En un claro intento de seguir la estela de Hurricane nos coloca la larga y armoniosa When The Night Comes Falling From The Sky con la participación de Al Kooper, en esta oportunidad tocando la guitarra eléctrica. Fiel a los tiempos que corren, Tight Connection To My Hear tuvo su videoclip rodado en Japón, dirigido por Paul Schrader. Empire Burlesque es un disco de transición, sólo Bob Dylan sabía hacia dónde se dirigía, todo es cuestión de tiempo.
 En el otoño nos encontramos con un manantial de canciones del bardo, en las estanterías empezó a proliferar por estos tiempos cambiantes cajas con varios vinilos, años después muchos remasterizados en cds, el nuevo invento japonés. El asunto es que a CBS publica el álbum quíntuple Biograph1985, que incluye canciones que dan una visión general del cantautor, ya que, junto a algunos grandes éxitos, se presentan versiones inéditas, tomas alternativas o se recuperan canciones que frecuentemente han pasado desapercibidas. El artefacto contiene 53 canciones dividas en 6 caras, sólo encuentro dos motivos para adquirirla: o no se tiene ( o poco ) material del bardo, lo cual puede ser muy significativo para entender su obra, abarca desde 1962 – 1981, o se quiere poseer y escuchar aquello que no grabó. Es de destacar algunos temas interesantes: I'll Keep It With Mine, Percy's Song. Curiosos algunos temas en directo, pero en fin…
 Esta época muestra a Dylan disperso, en una diáspora de objetivos y poco centrado en trabajos que no sólo estuviesen a la altura del mito que ya era, sino del presente más acuciante.  Incluso sus ventas dejaron de alimentarle el ego, sin ser nunca un objetivo en sí en sus Lps y en gran parte de sus seguidores, se vieron claramente en baja desde Infidels, su último gran trabajo discográfico.
 Eso le llevó a trabajar con gente que a mí entender poco o nada le aportan al bardo en esta época. David Stewart (Eurythmkics) le produce un nuevo Lp: Knocked Out Loaded – 1986 , posiblemente en un intento de modernizar el sonido de Bob, cosa que no consigue, en parte porque el material de Dylan es escaso, como inútil resulta su aparición cinematográfica en un artefacto llamado Hearts Of Fire – 1987.
 A mediados de los 80 Bob Dylan se embarca junto a Tom Petty & And The Heartbreakers en una gira que lleva por nombre True Confessions Tour, transcurre por tierras de Nueva Zelanda, Australia y Japón, de febrero a marzo de 1986. Luego la retomarían de junio a agosto por Estados Unidos, a fin de cuentas el mito alimentaba su status.
 Ahora sucedía lo contrario que en décadas precedentes, Dylan buscaba más el apoyo del público en sus tours que en su enorme discografía, discos excelsos que no necesitaba promocionar. Algo debía de estar cambiando en el interior del bardo. Encima de dejaba  acompañar por compañeros de fatigas, muy buenos por otra parte, pero había un pelín de infelicidad en sus muchos seguidores, entre los que me encuentro. Sobre todo en el material que iba sacando.
 Para sorpresa monumental, este hombre siempre está en ello, fue su unión a las huestes de Jerry García con su Grateful Dead, apenas fueron 6 conciertos en Estados Unidos en el verano de 1987, pero debieron de llevarse bien pues Columbia Records aprovechó grabaciones de la gira y publicó Dylan & The Dead un álbum en directo con siete canciones compuestas e interpretadas por Dylan lanzado en febrero de 1989.
 Claro que se veía venir, su unión en directo con Tom Petty le llevó a unirse en un combo aún más extraño, el denominado Traveling Wilburns con George Harrison, Roy Orbison y Jeff Lynne y sacar el primer volumen en octubre de 1988. Fruncir el ceño era poco, no porque el producto en sí sea malo, no sé a quién beneficiaba o perjudicaba, pero había que verlo y escucharlo como un entretenimiento de genios juntos. Jamás me han gustado esos guisos, ahora canto yo, luego tú, compongo aquí y llevo la guitarra rítmica acá. ¿…?
 Si las ventas se dispararon hasta el platino, era para hacérselo pensar, pero de verdad aportaba algo al trabajo de Bob Dylan en este momento. A tenor de lo que él sacaba bajo su nombre, indudablemente, pues su siguiente Lp: Down In My Grove – 1988, que cuenta con la curiosidad de firmar sólo 2 temas el bardo, y a medias con el letrista de Grateful Dead, Robert Hunter, el resto de los 8  temas restantes son versiones. Parecía que iba en franca decadencia, que no dedicaba suficiente tiempo a componer o simplemente la fuente se estaba secando y mareaba la perdiz con su mito a cuestas, su legión de seguidores y alimento de los muchos perdedores que siempre le tuvieron en el ojo del huracán.
 Yo andaba perdido con Bob Dylan, pero como él no era la excepción en esta década aciaga para aquellos mitos de mi adolescencia, no le daba mucha importancia, teniendo en cuenta que si no desaparecía físicamente, siempre cabría esperar algo bueno y nuevo del bardo, sino, pues ahí estaba su enorme legado hasta ahora.
 Había que buscar un sonido atmosférico, regresar a los orígenes, hallar un productor que diera con el “toque” Dylan, claro que para eso tendría que tener materia suficiente, ya se sabe, se necesitan mimbres para rellenar buenos cestos.



Political World




OH MERCY.- Septiembre de 1989.-
 Pocas veces nos encontraremos a un tipo que ejerciendo la labor de productor, se implique tanto en el trabajo del producido. Daniel Lanois es una excepción, produce Oh Mercy, pero además contribuye al margen del sonido, ecualización, distribución del material y orientación del álbum, sino que toca el dobro y guitarras eléctricas entre otras cosas al fin de llevar a Dylan hacia un camino seguro y dejarnos un excelente trabajo. La labor de Lanois es impecable en muchos otros Lps de grupos y solistas, la lista es muy larga.
 La portada del álbum es muy bonita, y existe en realidad, es un mural pintado  en un restaurante chino de la 9 Avenue con la 53 de Nueva York; la contraportada muestra a un Dylan jovial con el cabello húmedo y un sombrero veraniego, como si acabase de salir de la piscina. El disco se abre con Political Wold, un ritmo delicioso y con clase sobre los problemas que siempre han atormentado al bardo, este mundo tan político y falto de amor que nos lleva a la destrucción. Corte interesante Everything Is Broken, acertado en su concepción del arreglo de cuerdas.
 Canciones que te mullen en la tranquilidad y ahonda en esa nueva voz de Dylan: aguardentosa y seca, cada vez menos nasal, la steel guitarra de Lanois acompañado de vientos y acordeón: Where Teardrops Fall. A veces sólo necesita su piano y voz, apenas acompañamiento en el espiritual Ring Them Bells. Para mí una de las joyas está en la delicia que es Man In The Long Black Coat, no es Leonard Cohen, pero casi, palabras  misteriosas en un mundo revuelto, canción resuelta con enorme sutileza.
 Proliferan los medios tiempos en el disco, también cierta desolación al llegar a una determinada edad en la que uno se va dando cuenta que esto tiene poca solución: Most Of  The Time.
 En Oh Mercy se recupera un Dylan sosegado, familiar, las canciones demuestran a través de sus versos que está atento a la realidad que le rodea, sino no se explican canciones como What Good Am I? o Disease Of Conceit, en ambas encontramos a Dylan concentrado en el piano mientras más que canta, desarrolla una historia.
 Cierra con Shooting Star, ya no se anda con ambages, pierde la fe cristiana que tanto le avaló al final de la década de los 70, demasiadas estrellas fugaces, incluido el tal Jesucristo.










Man In The Long Black Coat



La realidad mata, la ficción salva.- Una cierta reconciliación consigo mismo, tampoco creo que navegara por aguas cristalinas, pero el camino que llevaba discográficamente hablando, era el bueno.
 Mentir en todo, sólo para contar mejor la verdad está al alcance de los elegidos, y Bob es un hombre que persigue un propósito, el de hacer crecer al rock a la máxima categoría de música interesante, no para desperdigados jovenzuelos de fines de semana. Como no quiere ser esclavo de su pasado y en la contradicción permanente de su obra se encuentra el motor del cambio, ya liquidó en Blood On The Tracks sus cuitas maritales con Sara y hasta las raíces americanas con The Bassement Tapes; encontró su aquel en el desarrollo de largas canciones como en los 60, el éxito comercial y la conversión a un cristianismo, que como todas las religiones, son tan personales como la piel que recubre nuestros cuerpos efímeros, con sus cantos góspel y espirituales, transitó por la década de los 80… y encuentra la luz en buenas canciones, con tiempo y espacio regresa el genio intacto, Oh Mercy le sitúa en el candelero, un Lp introspectivo, interesante, para los más recalcitrantes sale el directo Dylan & Dead – 1989 y se espera con cierta incertidumbre para finales de verano la nueva entrega de Bob.
  Dylan explota la metáfora narrativa como mecanismo de adaptación a la vida cotidiana, sus nuevas letras lo atestiguan, se queda en momentos que parecen cotidianos, pero que no lo son tanto, como siempre, nada es tan simple, mentir para contar, ver para distorsionar, trabajar las buenas mentiras mientras se fabrican con ellas grandes verdades, o pequeñas, el asunto es fabular sobre el misterio que nos envuelve a diario de eso que llamamos vida y que puede ser pesadilla, espejismo, tragedia, ensueño, pero también desahogo, tranquilidad, calma.




  Había un niño y había una niña 
Que vivían en un callejón bajo el cielo rojo
Había un niño y había una niña
Que vivían en un callejón bajo el cielo rojo.



Unbelievable



UNDER THE RED SKY .- Septiembre de 1990.-
 Con un sonido pop, probablemente con la influencia de Don Was, que para eso es el productor junto a Jack Frost (Bob Dylan), éste nos clava un disco de cuentos. Todas las historias están contadas en clave de narración infantil, como si le hablase a un niño de 4 años.
 Dylan tenía algún vástago de esa edad con Carolyn Dennis, una de las vocalistas que le acompañó muchos años haciendo coros en sus discos y giras. Puede que el tema de inicio, el insustancial  Wiggie Wiggie sea un cuento a su retoño Desirée, y que todo el Lp goce de un libertad literaria poco acorde con lo escrito por Bob anteriormente, una autonomía en la creación musical que se vio refrendada por excelentes músicos: Under The Red Sky por George Harrison, Al Kooper o el propio Don Was al bajo. Pero para temas interesantes destacaría a Unbelievable, un rock muy apañadito que cuenta con Kenny Aronoff en la batería, el mejor tipo que he visto en mi vida tocando dicho instrumento, integrado en la banda de John Fogerty. T.V. Talkin´Song, en esta oportunidad con Robben Ford como apoyo a la guitarra eléctrica; 10.000 Men cuenta con los hermanos Vaughan en las guitarras al margen de Aronoff y Was, entre otros. Para sonidos de nostálgicos con el Dylan sesentero, época ácida, el magnífico Handy Dandy. Otro rock destacado es el cierre con aire de arrabal: Cat´s In The Well.
 El disco grabado posteriormente a la gira con los Traveling Wilburys, en la primavera de 1990 y algún descarte en su momento de Oh Mercy acabará en Under The Red Sky, como la balada Born In Time o el tempo medio God Knows, una delicatesen.
 Under The Red Sky echa otros 10 temas escritos por Dylan a su amplia discografía de trovador, una fábula sobre este cuento que es la vida y que nunca sabré si es sueño, como diría Calderón, que debemos de cuidarla y exprimirla, porque no hay otra.



Sittin´On Top Of Te World



Se deja querer.-  Como un felino que maúlla y se mete entre las piernas arqueando la espalda en busca de una caricia, salta y te pone el rostro junto al tuyo y mueve rítmicamente la cabeza en busca de roce, compañía, mimos. Dylan accede a que le den un homenaje por su 30 años de carrera ¿ya han pasado 3 décadas?  Bordea la cincuentena y como mi gata desea mimos.
 El Madison Square Garden de Nueva York, allá por octubre de 1992 acogerá a cuanta figura desea compartir escenario con el bardo, la lista es tan grande como cuando vas a un supermercado con dinero (efectivo o tarjeta). De dicho engendro saldría un Lp: The 30th Anniversary Concert Celebration – 1993, doble en directo con 28 temas. Antes habíamos escuchado a Dylan en 2 buenos discos aquí desglosados, final de década (80) y comienzo de la nueva (90): Oh Mercy y Under The Red Sky, también asistimos a la nueva entrega, ésta con sentido del humor, quizás por el morbo de que Roy Orbison ha fallecido, Traveling Wilburys – vl. 3, a modo de homenaje y guiño malicioso a las ventas del 1º y sin haber publicado el 2º álbum.
 En una clara muestra de calidad y en un nuevo camino de los muchos que los pies y el cerebro del judío errante ha transitado, salen trabajos como Bootleg Series – 1991, sólo para muy adictos, consiste en rarezas, algunas cosas escuchadas en discos piratas y tomas en directo. Pero lo que me llama la atención es su siguiente Lp, digamos, oficial, si con los anteriores más inmediatos la división crítica era enorme, aunque el suelo que tiene Dylan con sus seguidores es amplio, superando el millón de ventas en cada trabajo, da una vuelta de tuerca integra y nos sale con un álbum acústico, el folk-singer ha regresado en forma de Good As Beeb To You – 1992, 13 temas del tradicional cancionero americano, ninguno nuevo, Dylan no aporta sus textos, se limita a interpretar con su guitarra acústica y armónica. Las hay brillantes, me quedo con Sittin´On Top Of Te World, un viejo blues que data de 1930 (Vinson/Chatmon);  o Step It Up And Go, le pone emoción a Tomorrow Night en un Lp de susurros e intimista que nos retrotrae al Dylan de los comienzos, sin duda engrosa su mito y ese halo misterioso que le acompaña siempre.


DISCOGRAFIA SELECCIONADA




DESIRE .- 1976

HARD RAIN.- Directo .- 1976

STREET LEGAL.- 1978

SLOW TRAIN COMING.- 1979

SHOT OF LOVE.- 1981










INFIDELS.- 1983

EMPIRE BURLESQUE.- 1985

OH MERCY .- 1989

UNDER THE RED SKY .- 1990













GOOD AS I BEEN TO YOU .- 1992

















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