THE CLASH : LOS PUNKS ROJOS


Paranoia inducida.-  Cuando descendiste casi a saltos los escalones que te separaban desde un 4º piso, sin ascensor, ibas decidido aquel domingo a buscar discos en el Rastro. Tu nueva ubicación en la Plaza de Tirso de Molina, ideal para tal asunto, y tu equipo de música recién traído desde la anterior casa, te daban alas para semejantes menesteres. Nada más salir al portal el frío otoñal te hacia refugiarte en ti mismo sobre la cazadora de cuero negra que recubría tu torso. Andando y esquivando a familias numerosas, amigos dirachacheros, punks encrestados y gentes de la pasma y el buen vivir, enfilaste por el medio de la calzada de Duque de Alba y una vez en La Latina tus pies se dejaron caer cuesta abajo por Ribera de Curtidores, hasta meterte en una callejuela donde no era nada extraño que apenas un siglo antes se batieran a capa y espada o mosquetón, viejas rencillas y ajustes de cuentas. El sitio, Carlos Arniches, calle empinada donde las haya, ahora escondía una tienda de discos de 2ª mano, donde a veces te encontrabas cosas nuevas recién precintadas por aquello de quien compró o se equivocó o necesitaba de nuevo las monedas para seguir sobreviviendo.
 Allí, sobre los estantes ordenados de Lps, en la “c” te encontraste con un ejemplar nuevecito del London Calling, de The Clash, originalmente un doble elepé que se vendía a precio de sencillo que vio la luz a finales de 1979 y representó la ruptura con la alicorta estética del núcleo duro del punk rock londinense al que pertenecían Joe Strummer, Mick Jones, Paul Simonom y Topper Headon, donde añadieron metales y teclados y se atrevieron con músicas de sus mayores. La pose dominante era un revolucionario apocalíptico, pero se les disculpaba por el brío con que lanzaban sus desafíos y la lucidez de canciones como: Death Or Glory o Lost In The Supermarket, sin olvidar Spanish Bombs, donde yuxtaponían sus  conocimientos de la guerra civil española con la imagen de las hordas británicas invadiendo cada verano las costas mediterráneas. 
 ¡Vaya, vaya!  Terminar de ojear el resto de los estantes de Lps, sacar unos billetes de tu cartera, acabar de abonar el producto, meterlo en una bolsa de plástico y deambular por las atestadas calles hasta colocarte con los codos sobre el mostrador de un bar y solicitar a gritos “oiga camarero, una caña y un pincho de tortilla, por favor “; “ Oído, joven”. Entonces eras joven… ahora acumulas juventud y escuchas con agrado Should I Stay Or Should I Go, entre otras de The Clash, cuyo eclecticismo en muchas canciones hace de su construcción y variedad una banda muy a tener en cuenta. Estos proletarios salidos de los suburbios londinenses no eran unos punks descerebrados, si acaso románticos con ganas de cambiar el panorama, y a fe que lo consiguieron. Hoy el escenario es distinto aunque semejante en paranoia inducida y resquebrajamiento social, aunque a algunos ya estén mayores para tanta inmundicia.



Spanish Bombs



El juego está trucado para los que tienen dinero y poder.-  Durante mucho tiempo conservaste en tu cerebro la instantánea de Pennie Smith, foto de portada del maravilloso London Calling – 1979, pese a ser doble venía en una caratula muy simple, de lomo más ancho de lo normal. Y al parecer vino captada por un mal concierto neoyorkino donde Simonon no salió todo lo satisfecho que quería y de ahí su reacción con el bajo.
 Aquellos eran tiempos muy duros  (tampoco es que la cosa haya cambiado demasiado al dar la vuelta de siglo, que digamos); los de arriba son casi siempre iguales y los abajo peleándonos por recoger las migajas. Algo de todo eso sucedía en Inglaterra a medidos de los 70, quizás necesitaríamos otro movimiento alternativo y vanguardista como el punk para meter las narices, aunque acabasen ensangrentadas, en tanta memez andante como nos invade en las ondas radiofónicas, televisivas y mediáticas. Un líquido amniótico que nos paraliza como el veneno de las serpientes, metido en nuestro riego sanguíneo; tal vez 1976 dejase algunos cadáveres andantes y en las aceras, pero las hordas de muchachos rabiosos y sin hacer nada que valiera la pena sirvió para que algunos canalizaron sus protestas en el rock y ese aburrimiento provocó un cortocircuito que dejó, aunque sólo fuese momentáneamente a oscuras, a las grandes estrellas nacidas una década antes. The Clash luchó contra esa complacencia, pero además desde la alternativa reivindicativa y fueron proveedores de vibrantes eslóganes combativos.


Janie Jones


 Los callejones calientes.-  Un tal Buddy Meyers ( Joe Strummer) que tocaba la guitarra y por su forma de tocar era apodado de tal manera, tenía un grupo de rock en 1976, se hacían llamar 101´ers y cierta noche les abrieron el concierto Sex Pistols, que por aquella época metían mucho ruido, insultaban y escupían desde el escenario, se comían a los niños crudos y a las princesas hechas a la plancha, pero que eran malos de solemnidad en cuanto a saber tocar. De eso se trataba, de cambiar el rumbo del rock dando una patada a todo lo establecido; el asunto es que a Joe Strummer le encantó, y quedó tocado por los compañeros londinenses y decidió estar en la misma onda.
 Como Londres era una especie de CBGB neoyorquino, donde las distintas especies de homínidos se juntaban y se desajuntaban según sus criterios, aunque acabasen a golpes en los callejones calientes, el asunto es que Strummer le dio a la cabeza, quería formar una banda semejante a los Sex Pistols y lo más parecido que encontró tocando, o afín a ello, era a London SS, por allí rascaban las guitarras eléctricas Mick Jones y el bajo lo llevaba a cuestas Paul Simonom. Juntos llegan a crear lo que sería unos ensayos en locales vacíos y ensombrecidos por las brumas, una la niebla reinante, las calles estrechas y el calor corporal a su máximo nivel hasta dar con lo que acabaría de ser el embrión de The Clash.  Grupo con textos reivindicativos, politizados, tenían conciencia de clase obrera, no serían nunca jamás una cuadrilla insulsa con letras estúpidas sobre amores perdidos y no correspondidos, harían y describirían lo que sus vidas mediocres representaban: reivindicación de clase obrera. Tanto fue así que su otro guitarrista, un tal Keith Levine, les abandonó pronto por su excesiva politización, y no sólo en las letras de las canciones, sino en sus poses y posicionamientos. El que aguantó era el batería Terry Chimes, sí, porque en un principio y antes de que la todopoderosa CBS se fijase en ellos, The Clash era un quinteto.
 El revuelo en torno al punk abre las puertas de las multinacionales discográficas, entonces despiertas a cuando pájaro volaba, ansiosas por capitalizar el fenómeno. No en vano The Clash telonean a Sex Pistols en agosto de 1976 y se prepararan para un Anarchy Tour que debía llevarse a cabo a finales de año, aunque finalmente se suspende por “las autoridades”, donde al margen de los grupos citados también incluía a The Damned. Poco importa esta contrariedad, The Clash tiene un contrato firmado en ventajosas condiciones con una de las grandes casas de discos, CBS, y a comienzos de 1977 lanzará su primer disco donde recogen las revueltas en las calles, la rabia contenida, un disco para alcanzar en toda su dimensión lo que debe de ser el rock, imprescindible para entender la crispación social de la época. ( ¿les resulta familiar el argumento, hablamos de 1977, la conexión con 2014 es evidente, ah… pero dónde están ahora otros The Clash?




Police & Thieves




THE CLASH .- Abril de 1977.- 
 En b/n, metidos en callejones que parecen no tener salida y escasa entrada, con una contraportada que hace hincapié en el momento histórico en el que se desenvuelven: las revueltas obreras y por si había alguna duda, en el interior del disco 3 de los miembros del grupo de espaldas contra un muro y con las manos alzadas en señal de “reconocimiento”.
 Grabado en 3 fines de semana de febrero cuando Tory Crimes, su batería, había decido que aquello no iba con él y acabaría marchándose del grupo. Fieles a lo que predicaban, su música y textos se atienden a sus ideas, buenas o malas, aconsejables o no para oídos domesticados, pero abren con Janie Jones, que no es otro que un famoso burdel de Londres. ¡ Que menos que dedicarle una canción! Varios proyectiles rabiosos en la línea de flotación : I´m So Bored Whit The U.S.A, Hate & War, Leny, London´s Burning, Cheat, Protex Blue.
 Come aparte Police & Trieves, un reggae cortado con cuchilla y suavizado a ratos por unos coros mayúsculos.
 Las letras concisas, desde las críticas a los burócratas que impidieron su Anarchy Tour envueltas en su Remote Contrel, a las casas discográficas, a la policía, a la inmensa americanización de Inglaterra; el nervio punky expresado en apenas 2 acordes de White Riot, primer single del disco. En ningún caso The Clash van a piñón fijo, muy variado para la época, mantiene el pulso regándolo con gotas de reggae, pop; suena muchas veces congestionado, rudo, como si te lanzasen por un terraplén. Son cuatro vándalos picando piedra con nada que perder y poca cosa que ganar. Joe Strummer parece permanentemente cabreado cuando canta. Y habla de la clase obrera, del racismo, de tomar la calle antes de que los poderosos la llenen con sus guardaespaldas y sus casas con guadañas.

 Aquí va The Clash disco concebido a pie de calle, tan actual que da que pensar, rabioso, seco, visceral. Cierto, los Pistols dieron primero pero su nihilismo y su primigenio rock and roll fue poco desarrollado; The Clash se abrieron a nuevas corrientes y lanzaron mensajes constantes embutidos con su rock tremendo en las entrañas de la sociedad que vivían, padecían y gozaban. Estamos a las puertas del thatcherismo, y tal vez ese London´s Burning nos coloca frente a un ejercicio de cartografía londinense y por extensión del país, Inglaterra.




London´s Burning


 Interrogar lo cotidiano.- Indagar en la realidad, coger el peso de lo trivial, ubicar a personajes perdidos marcados por la soledad y estampados por un hierro de ansias de libertad individual y colectiva. Si algo habían hecho hasta entonces The Clash era marcar claras las diferencias con sus coetáneos en cuanto a coqueteos insustanciales con el punk, pero sabían ser viscerales cuando tocaba, pero reflexivos siempre.
 Con un tándem compositor excelente : Strummer/Jones nos dejarían para la posterioridad inmensos himnos que han traspasado el entorno generacional y de una época muy concreta, la Inglaterra gris y cicatera con la clase obrera antes de que Margaret Thacther llegase al poder y aquello aún fuese a más. The Clash ascendió para sorpresa de ellos y de su entorno al número 12 de las listas británicas y tuvieron su mejor acogida en Francia, donde el entorno punk-new wae les acogió en su República mejor que en su país de origen. No en vano durante 1976 después de formar parte del elenco de CBS, la compañía les montó una gira en la patria gala, donde al parecer la chavalería entendió mejor la clara identidad del grupo y su expresividad más radical que la prensa británica, quizás todavía anonadada por ver sólo el palo de la cuchara de lo que significó Never Mind The Bollocks de los Sex Pistols.
 Una característica que no deseo pasar por alto, es que los 4 miembros del grupo procedían de extractos sociales semejantes, pero que sus influencias musicales y las personalidades eran muy distintas entre ellos, sino opuestas en casi todo. Mick se entusiasmaba con el glam, a Joe le iba el rock-blues, Paul no renunciaba a las playas caribeñas y su reggae y Troper buscaba en los sonidos venidos del otro lado del Atlántico, su raíz en el soul. Lo que a simple vista podría ser un hándicap, propiciaría una mayoría de edad que los otros exponentes del punk no supieron alcanzar, y para qué engañarnos, ni intuir en sus estrechas miras.
 Lo de descubrir América sería el último eslabón perdido donde les llevaría a su cenit creativo. Por ahora lo que primaba era dar a conocer su 1º disco y para ello una gira conjunta en compañía de Jam & The Buzzcoks, el tour destacó por una fecha en el Rainbow Theatre de Londres, donde el público arrancó los asientos, cosa que no sucedía desde los tiempos en que los Stones arramblaban con todo lo que había a su paso. Su siguiente álbum no tardaría en llegar, pero antes debieron de pagar alguna factura. A lo largo de 1977 los 4 miembros de The Clash entraron y salieron de la cárcel por pequeñeces, desde robar unas fundas de almohadas en hoteles a disparar a palomas con pistolas de aire; mientras que eran capaces de encabezar un concierto contra el racismo. ¡Cosas!



Safe European Home


GIVE ´EM ENOUGH ROPE .- Noviembre de 1978.-
 Visto lo visto, es muy posible que la CBS intentanse convencer a los londinenses de suavizar un poquito, “sólo un poquito”, el sonido sucio con vistas, normal por otra parte, de dar el salto a Estados Unidos. Nadie en su sano juicio debe de olvidar que esto es un negocio.  Para ello se contrató al productor de Blue Oyster Cult, Sandy Pearlman, pero desde el arranque encontramos rock visceral: Safe European Home con la voz característica de Strummer, coros pegadizos y la letra que habla del miedo del europeo medio a viajar al Tercer Mundo y que deje sus huesos en el intento. El punk como tal no decae en una tonada de origen irlandés, English Civil War con un ritmo constante y sonante a lo largo del tema y solo de guitarra de Mick Jones. Continua con uno de los mejores temas del disco, Tommy Gun, con redobles de tambor y la batería de Topper Headon la mar de interesante; además es el 1º single que se publica de avanzadilla y muy característico del sonido de los británicos.
 Que The Clash son una banda con ganas de experimentar y de sacar lo más aventajado de cada uno de sus componentes, viene claramente expuesto en Julie's Been Working For The Drug Squad, otra de las mejores canciones del álbum. Piano de rock and roll clásico, coros de Jones, boogie-woogie pantanoso y verbenero de taberna de bar. Last Gang In Town que cierra la cara A, entronca con el sonido de las 2 primeras y un ritmo reiterativo.
 Guns On The Roof da la vuelta al Lp con potentes riffs. Lo más destacado lo encontramos en Drug Stabbing´ Time que sin perderle la cara al ritmo potente de todo el trabajo, incluye el saxo como elemento diferenciador. Medios tiempos para otra canción destacada, Stay Free aquí con la novedad de Jones como voz principal, redondea un bonito tema. Cheapskates , quizás la única floja de todas, pese al solo final de Mick Jones, machacón y simple. Cierran con All The Young Punks (New Boots and Contracts) donde lo mejor está en la letra, unida en sonido escueto a su predecesora; pese a todo realizan un buen disco aunque a mi entender las 2 últimas piezas no aportan nada al resto del Lp.


Joe Strummer - Voz y guitarra
Mick Jones - Guitarra y voz
Paul Simonon - Bajo
Topper Headon - Batería



Julie's Been Working For The Drug Squad




 El ultimo hombre libre en un mundo subyugado.-  Cuando ascendías a grandes zancadas de dos en dos las escaleras del metro que daba a la salida ( o entrada, según ) de la Plaza de Tirso de Molina, te sentías un hombre libre, alegre, divertido, tal vez era viernes por la noche, quizás te desajustabas el nudo de la corbata que te molestaba tras arduas horas de  trabajo en el despachito con ventanal a la calle Santa Engracia. Tu traje protegido por una gabardina verde con amplios faldones que parecías un cura subiendo las escaleras, donde a tu izquierda veías en círculo a las hordas de punks con sus crestas de colores junto a masas de gentes sociales del barrio de toda la vida; los primeros emigrantes musulmanes con familias, negritos que se buscaban la vida antes de la muchedumbre de rumanos que te asediarían años después en cada parada de semáforo intentando limpiar el limpiacristales delantero. Aquello, a escasos metros de Lavapiés, era una sucursal de la ONU en toda su dimensión, eso sí, colorido y eclecticismo no te faltaba a ninguna hora ni del día ni de la noche, lloviese o cayese el sol a plomo sobre el asfalto.
 Cuando colocabas la llave en el portal de la entrada y deprisa ascendías los más de 60 escalones que te separaban de tu hogar/hacienda, descubriste antes de llegar a dicho lugar la voz de Joe Strummer que deleitaba con Jimmy Jazz y aún acertaste a escudriñar el sonido incuestionable del bajo de  Paul Simonon. Eso debía de indicar que en tu casa había gente, probablemente alguien colocó en el plato del tocadiscos la última adquisición del domingo anterior en el Rastro: London Calling, y a semejanza de los grandes discos dobles que tanto querías tipo: The River de Bruce Springsteen, Exilie On Main St. de los Stones, Electric Layland de Hendrix, The Basement Tapes de Dylan; o aquellos otros en directo que nunca te cansabas de darle la vuelta en cuanto terminaban a la siguiente cara, comprados antes de mogollón punk y new wave de finales de los 70, como el Iris Tour ´74 de Rory Gallagher o el incombustible Just One Night de Eric Clapton.
 Te movías como un hombre libre entre lo clásico y lo nuevo. ¿Nuevo? Si London Calling se publicó en 1979 y tú te hiciste con él 8 años después. Ah… pero el rock empezaba a ser mayor de edad y tu presupuesto no abarcaba a todo aquello que deseabas tener, escuchar y saborear. Es lo que tiene el poseer unas orejas despiertas, unos pies ligeros y el ver crecer una planta hermosa en medio de la basura.
 Si todavía eras capaz de bailar y tararear como años a el Haning On The Telephone, el One Way Or Another o Hearts Of Glass de Blondie y enseguida a tu cabeza acudía la sonrisa y la voz de María, la chica de la cazadora negra/roja; The Clash te impulsaba escaleras arriba a otra dimensión y escudriñar lo que el tandem Strummer/Jones han sido capaz de realizar en esta ocasión. Con el Give ´Em Enogough Rope ascendiendo en las listas y con nuevos himnos, no sé si generacionales, pero sí con varias canciones estupendas tipo Tommy Gun o Julie´s Been Working For The Drug Squad y la buena aceptación de su batería nuevo, Topper Headon, se embarcan en su 1ª gira por Estados Unidos con muy buenos resultados.
 El sueño de deslizarse por carreteras americanas no les hace perder el norte, sino que siguen afianzándose en sus principios y continúan dando su apoyo en forma de conciertos, al margen del racismo, en paliar el hambre en Kampuchea; su militancia pues, sigue intacta. De ahí a trabajar en un doble Lp que saldría a precio de sencillo como una especie de llamada de socorro desde Londres, donde por fin dieron rienda suelta a todas y cada una de las influencias y características de cada miembro del grupo. Rock, blues, ska…, todo un combustible que contó con el piano de Mikey Gallagher para exhibir un enorme talento creativo e instrumental en 19 temas, así pues como para no subir las escaleras deprisa y acomodarse los oídos a lo que sonaba en el plato.



Wrong´Em Boyo



Abismos  y arenas movedizas.- Para su nuevo disco volvieron a consagrase a un original productor, esta vez el borrachín y pendenciero Guy Stevens, y que tuvo tanta importancia en su proyecto como los propios componentes del grupo. The Clash supo aunar el aullido callejero del rock and roll más primigenio con los murmullos agónicos del estirado imperio británico, y de paso darnos una monumental carcajada que es el London Calling.
 Tenían muy claro la cuantificación de su rock, remodelar su pasado y darle un empujón definitivo a su futuro. Creo que eran conscientes de que todo podía explotar bajo sus pies en cualquier momento, de hecho los compradores y seguidores de la banda en el momento mismo del lanzamiento de sus discos, que no eran precisamente unas luminarias, tal vez todo lo que deseaban se reducía a pasarlo bien y darle una patada a cuanto bote se encontrara en la calle sin pensar en las consecuencias de si acabaría en la terraza de alguien o en pleno rostro ajeno. A lo mejor The Clash sólo buscaba una última carcajada y ahí su productor británico tuvo mucho que ver, Stevens tenía mala reputación pese a tener un historial interesante, desde ser el promotor de conciertos de Chuck Berry en Inglaterra a descubrir y moldear como un entrenador de fútbol, a Mott The Hoople. CBS no las tenía todas consigo pese a todo, y tal vez esa falta de previsión llenando las horas de grabación de espontaneidad y demencia terminó lo que acabó por dar forma a un espléndido álbum no sólo ya de The Clash, sino del rock.



Rudie Can´t Fail


 LONDON CALLING.- Diciembre de 1979 ( doble lp) .-
 En la primavera de 1979 el grupo se encuentra en el barrio londinense de Pimlico con la intención de poner las bases de su nuevo disco, una finalidad conseguida al romper el discurso estilístico y abrirse a nuevas tendencias sin perder un ápice su presunta conciencia social.
 Alguna aclaración con respecto al álbum. Mi 1ª copia incluye Train In Vain que no figura en la carpeta, es más ni siquiera la menciona. Cuando uno está atento se da cuenta que después de acabar Revolution Rock la aguja sigue y surca el tema mencionado. En un principio iba a salir como single en la revista NME como regalo tipo flexi-disc, desconozco por qué no lo hizo pero si figura en el doble Lp que poseo.
 Superado el abrupto programático debut de The Clash – 1977, y la confirmación de que estamos ante una nueva adquisición, sin paliativos, de los mejores grupos de rock con su 2º disco, el mejorado Give´Em Enough Rope – 1978;  London Calling venía a ratificar el final del punk como fenómeno irreductible y a darles unas formas a las canciones, con una diversidad y pinceladas tan variadas, que podías quedar mareado de tanta eficacia.
 La pieza que abre el doble lp y que da título al disco, tiene forma de apocalíptica: el Támesis se desbordaría, el calentamiento global, según los científicos, nos llevaría por delante (tiempo al tiempo, por cierto), London Calling nos muestra también cosas más pegadas a la realidad y menos hipotéticas, como los atentados del IRA en la capital británica y una cierta ironía con el resurgimiento del movimiento mod, capitaneados por The Jam. Rock contundente en Brand New Cadillac y preciosismo y calidad en Jimmy Jazz, consiguiendo un ambiente vacilante entre el blues y el jazz, todo entre brumas de alcohol y humo de cigarros, para relatar un chivatazo, novela de serie negra para una canción magistral, y todo entre murmullos y susurros por debajo de la mesa el club. Hateful nos deja entrever alguna influencia de The Clash, el bueno de  Bo Diddley, que por cierto fue su telonero en Estados Unidos en la gira que realizaron en 1979. Sonido persuasivo y anguloso para llevarnos a la 1ª inclusión en el reggae de este Lp, Rudie Cant´Fail, a ritmo vacilón nos llevan por parajes siniestros de chicos merodeando las calles donde caerían en la violencia, armados de cuchillos y navajas siempre dispuestos a afeitarte gratis.
 Casi sin darnos cuenta hemos consumido un cuarto del disco, todavía queda chuletón para degustar. Joe Strummer tuvo una excelente relación con España, más concretamente con Andalucia donde llegó a residir en momentos concretos de su vida: Granada y el Cabo de Gata en Almeria. Sus lecturas de García Lorca y Orwell sobre nuestra guerra civil, inspiraron en parte Spanish Bombs. Todo hace que la canción tenga un deje muy “castellano”, tanto la tonada como la letra intentan una aproximación a la cultura ibérica. The Right Profile nos coloca en un rítmico balanceo entre el rock callejero y el swing, incluye una sección de metales que ayuda a dejar la canción hermosa y bailable. Lost In The Supermarket cantada por Mick Jones, podría ser hasta biográfica. El guitarrista se muestra espontaneo cuando relata sus vivencias al lado de su abuela, con quien se crió en unos bloques de protección oficial y al parecer tenía un supermercado al lado de su casa, una suerte de nirvana lleno de ensoñaciones; la tonada es de Jones, pero la letra es de Strummer, para un rock medio, lleno de críticas a una Inglaterra llena de recortes en 1979 por los salarios y cupones para adquirir comida. ¡Sí, esto sucede en la próspera Europa antes de la moneda única…! Clampdown recupera un poco el nervio rockero, para describirnos sutilmente el fascismo en forma de trabajos inhumanos en las fábricas, una manera como otra cualquiera de explotación de los bípedos por un insustancial salario que te de para unas pintas, un hogar y tal vez algún despiste más. The Guns Of Brixton nos lleva a la 1ª composición de Simonom con un bajo que apunta como una pistola a tu cabeza, mientras la música señala a un reggae medio las letras disparan sobre cualquier detención policial arbitraria, por tu pinta, tu vestimenta, tu cara, tu…
 Wrong ´Em Boyo abre la 3ª cara, canción firmada por C. Alphanso, salteada por el piano de Mickey Gallagher y con sección de vientos, para desarrollar la tórrida historia de un personaje, que al parecer existió en la vida real, tipo de malas pulgas y pulsaciones aceleradas que el día de Navidad le disparó a otro bípedo que osó sacarle una navaja. ¡Para que aprenda! Los siguientes temas vienen firmados por el tándem Strummer/Jones, a saber, Death Or Glory , corte enérgico con unas connotaciones muy propios de The Clash, a fin de cuentas vienen a desvelar una mentira como otra cualquiera, rock potente con tramos suaves. Koka Kola vislumbra el imperio yuppie de los 80. Sentido del humor. Crítica áspera a la contracultura por quedarse sólo en el desparrame de muertes del rock and roll durante las 2 décadas anteriores, rudeza con políticos y financieros que mantienen en pie el negocio, todo a ritmo de ska para que entre mejor. The Card Cheat, coqueteo con el pop para una tonada mano a mano en el piano de Strumer/Jones, y vientos que me suenan al del Sergeant Pepper´s Lonely Hearts Club Band de The Beatles.
 Lover´ s Cars, un tempo medio con coros femeninos para un cruce de reggae/soul, bonito punteo de guitarra eléctrica para irse poco a poco acelerando. Four Horsemem es un rock nervioso y brioso; I´m Not Down bordeando el pop, Revolution Rock lleva vientos, pero el peso estructural de la canción está aguantada en la percusión de Topper, de nuevo se recurre al reggae en este cruce de caminos. Y para el final, la dichosa Train In Vain, que no aparece en los créditos y si está en los surcos. Un precioso rock and roll, nada de oscurantismo ni la regla esencial del punk: nada de lloriqueos.


Train In Vain



Train In Vain


 Murmullos agónicos y noble martirio.-  Siempre fueron un grupo especial, en muchos aspectos excepcional. Poco a poco y cuando uno se va metiendo en su discografía y vicisitudes descubre sus muchos matices y aristas que enriquecen sobre manera la cuestión de entender el rock, porque para The Clash el punk no suponía un fin en sí mismo, y como muestra el monumental London Calling, pero a lo largo de 1980 se embarcaron en un larga gira que culminaría con la preparación del discutible Sandinista, pero donde aprecio remates de canciones hechas a cuchillo.
 Su interés por la música fabricada en Estados Unidos, les facilita un acceso a lo cual tal vez a mediados de los 70 cuando comienzan su andadura no estaban preparados, pero poco a poco cuajó en el sonido y dinámica compositiva posterior, como ya se pudo comprobar en su último disco. Sin perder los abismos y arenas movedizas de lo que estaban acometiendo, me dieron la impresión que tenían una cruzada por cambiar la faz del rock.
 No quiero entrar en memeces de que se llevaban mal Joe Strummer y Mick Jones, a mí sólo  me interesa la música, aquella que puedo colocarme en mi tocadiscos y pasar un rato agradable que me haga más llevadero este manantial sublime que llamamos vida, o colocar su obra en mi reproductor y echar kilómetros de asfalto, lo demás es pura parafernalia.
 Las actuaciones de The Clash nunca estuvieron sujetas a móviles fijos, no sé sabía muy bien lo que podría ocurrir, más allá de conocer el set de canciones, la interpretación y hasta el orden devenía a su antojo, según el momento y como se fuese cocinando el show. Con London Calling ascendiendo en las listas a buen ritmo tanto en Inglaterra como en USA,  el grupo se preparó de nuevo para grabar en 1980, habían ampliado su campo de mira en la composición a estilos fuera de la órbita del punk. Mick Jones estaba interesado en la incipiente escena de hip hop neoyorquina, Joe Strummer y Paul Simonon se introdujeron en abstracciones dub y reggae, Topper Headon experimentaba con raros patrones rítmicos de jazz y, en conjunto, todos exploraban el rock & roll, aunque con texturas poco comunes. Al final del proyecto, los Clash tenían 36 canciones de una diversidad estilística que abarcaba desde el pop melifluo y el soul gospel a experimentales collages sonoros, funk vanguardista y hasta un conmovedor coro de niños; la música, compuesta en raras estructuras. 
 Sandinista saldría a finales de 1980, un año después de su otro doble, aunque ahora sería triple, y sí, el título hace referencia clara a las simpatías que The Clash profesaba al movimiento revolucionario nicaragüense que acabó por derrotar a un dictador como Somoza en 1979. CBS quizás estaba alarmada por los impulsos marxistas de los componentes del grupo, pero lo que más le alarmó fue comprobar que querían sacarlo a precio de sencillo, y hablamos de un disco triple. ¡ Ya comenté, esto es un negocio vaya envuelto en lo que vaya!
 En respuesta a la obstinación de la banda, CBS se negó a hacer gira del disco, y las ventas de Sandinista fueron escasas, pero fuese como fuese el Lp es una obra de magnífica riqueza y un compendio de desorden e indulgencia que hay que escuchar despacio, no hace falta toda de un tirón. El álbum en sí nos da una idea clara de por dónde evolucionó The Clash y en qué momento de creación se encontraba.








The Magnificent Seven




SANDINISTA!- Diciembre de 1980 (disco triple ).- 
 Tómenselo con calma, espacio que va desde que la azafata de vuelo les comunica que se sitúen en sus asientos y se coloquen el cinturón, previa explicación técnica para su seguridad.
 Sí los ritmos fundidos con funk de The Magnificent Seven marcan claramente el sonido The Clash, eso sí con los matices suficientes para que dé tiempo a Strummer a rapear mientras la canción se escucha envuelta en múltiples arreglos que le dan un toque de, digamos, elegancia. Otra maravilla, esta con factura de coros infantiles para que el vocalista principal del grupo quede atrapado en una tonalidad grave, Hitsville U.K., a fin de cuentas se trata de una vieja versión, pero queda tan linda en este Lp. Pop inofensivo en Washighton Bullets, Version City o Career Opportunities, ésta con coros infantiles.
    Junco Partner ya no es un experimento, es un reggae en toda regla. Como One More Time, sugerente en su tratamiento; los vientos son protagonistas en la sensual y elegante If Music Could Talk. Hay más, prueba de ello es Living In Fame, ritmo cálido y el saxo de protagonista. Como resultado de su sentido del humor, Version Pardner, no deja de ser una vuelta de tuerca a Junco Partner, más distorsionada y casi instrumental.
 También disponemos de rock, faltaría …, algunos con arreglos de vientos y teclados sobre una buena base rítmica : Simonon/Topper, Ivan Meets G.I. Joe; otras con menos concesiones y directas a los pies para bailar: The Leader. Rhytmn And Blues para la belleza incuestionable de Look Here, armónica y coros incluidos, para ser, desde mi punto de vista, una joya, oigan. Somedoy Got Murdered un tema new wave coetáneo de estas noches del comienzo de la década de los 80. Lightning Strikes ( No Once But Twice ), muy reconocible en el sonido de The Clash, Nueva York por las esquinas y las estrofas de la canción. Up In Heaven (Not Only Here), de nuevo se mete la cuchilla en sonidos nuevaoleros. Lets Go Crazy es otra de mis favoritas. Déjense llevar con un pareo y bailen en la playa con sus pies descalzos, den rienda suelta a su entusiasmo, tema ligero y agradable, no le den más vueltas, The Clash siempre han mantenido un ácido sentido del humor. ¡Son británicos, a fin de cuentas! Rock con góspel, también, The Sound Of The Sinners, no cuesta ningún trabajo cerrar los ojos y estar moviendo el culo en el asiento mientras palmeas a ritmo, puede que hasta estés en una iglesia y no te hayas dado cuenta.
 La cara 4 se abre con otro rock contundente, himno diría: Police On My Back, ni el título ni la letra dejan lugar a dudas, el organigrama represivo del poder, sea el que sea, siempre es funesto para el enjambre del proletariado. Mignight Log de lo más sensato y divertido, rockabilly vacilón y agradable de digerir. El álbum tiene sus altibajos, de ahí que mejor hacer una selección, entre lo destacado y memorable aquí va otra joya:  Lose This Skin, con voz femenina, la de Ellen Foley, arreglos muy bonitos de cuerda y un aire irlandés sorprendente que le da el violín de Tymon Dogg. ¡Una delicia! Sin llegar a la cuota de la anterior, se deja llevar Kingston Advice, me gusta la línea de bajo de Simonon.
 Someting About England la colocaremos en la sección “rarezas”, música con mensaje y una buena madurez estructural, tienden puentes de plata al punk. Rebel Waltz, melodías envolventes y sugerentes al oído. Hay varias, por ejemplo: The Crooked Beat, ésta apoyada en el bajo de Paul Simonon. One More Dub, semiinstrumental, digo esto porque no lo es en su formato absoluto, apenas algún murmullo para un tema dub. Corner Soul se añade al grupo sin ningún problema, redobles de batería que me recuerdan al niño de El Tambor de Hojalata, la obra de Günter Grass. The Equaliser, envolvente, en formato de dub con ecos lejanos, guitarras distorsionadas y trompeta nocturna. El punk envuelto en base de percusión juguetona lo encontramos en The Call Up, ¿hay algo más complicado que la insumisión militar?  También hay que jugar en el estudio de grabación y desarrollar, a ver que sale, y puede quedar algo parecido a Broadway, telas envueltas en misterios para una tonada pop.
  Canciones tranquilas algo descafeinadas dentro del grupo de “rarezas”: Charlie Don´t Surf, Mensforth Hill, Junkie Slip, The Street Parade, Silicone On Sapphire y Shepherds Delight.
 Hay que tener en cuenta que hablamos de un disco triple, 36 canciones, 6 por cara, lo cual dejó al grupo espacio, tiempo, para experimentar y desarrollar, “otras cosas”. Tal vez si las colocan como les digo encontraran para todas momento y lugar: rock, pop, reggae, raritas… pero es que son The Clash y no, ya no hacen punk. Tal vez sobren varias y así nos queda un disco a nuestro gusto, incluso hasta doble, pero ¡ay…! Eso siempre ocurrirá con todos los Lps, para eso volveríamos a las cintas de casete, te grabas las que quieres o peor, a escuchar música en Mp3, pero ustedes son inteligentes y les gusta escuchar rock con ingredientes. Echen los que quieran y quiten los que les importune.
 Sandinista ! realiza con sutileza un vuelo a ras de tierra para mostrar la realidad económico-política-social británica, es una mezcla de frustración y ambición, con menos influencias y aromas musicales americanos, es un Lp enraizado en los muchos palos que querían mostrar, pero tras esos versos y experimentos nos desgajan una sociedad económicamente herida e ideológicamente maltrecha.
Personal adicional :


Look Here


  Mosquear al público punk .-  Y de paso al rockero, a la CBS, a cierta crítica musical, pero la otra cara de la moneda es que parte de la prensa escrita y radiofónica aplaudieron Sandinista !, fuera incluso de la estrictamente del rock, la más generalista se abrió a los cauces del triple álbum. Seguían negándose a salir en televisión a promocionar su trabajos, Top and The Pops, y a fin de cuentas London Calling había llegado a disco de oro a estas alturas, así pues la cosa no pintaba mal.
 Entre unas ocas y otras, en 1980 sale un recopilatorio: Black Market Clash, singles editados antes, pero con fuerza comercial.  Puede entenderse, era natural con el triple Lp tras 2 horas de flirteo con los más diversos estilos que mosquearon sobre todo a la legión de punks de sus inicios, y es que tanto funk, reggae, dub, rap, soul, góspel, blues… una enciclopedia, no podía entrar tanto en tan estrechos cerebros hechos para soltar las piernas al aire y bocear cuan botella de cerveza en la mano como cualquier sábado a la noche, y oye, uno de los nuestros no nos puede hacer esto. ¡Y tanto que pueden!
 El resto del año lo pasan girando y con ideas para su próximo Lp, que tardará en salir. Mientras tanto un tour por Oriente y mezclas en Nueva York de lo que acabaría siendo Combat Rock – 1982, esbozos y maquetas nada más, que grabarían más tarde a conciencia en Londres. Entre medias pasan cosas de todos los colores como en una pecera exótica, detenciones de Paul Simonon por cocaína, ¡vaya hombre, que novedad! ; la desaparición sin contar ni decir nada a nadie de Joe Strummer durante 2 semanas, luego aparece por París sin decir ni mú, y eso que es el cantante de The Clash. Tooper Headon decide abandonar el grupo y recuperan al batería original, Terry Chimes con quien realizan la gira por Estados Unidos abriendo para The Who, lo que se suponía que para éstos últimos era el final de todo.
 Combat Rock se convirtió en el Lp más vendido de The Clash en su formato original, o sea 12 canciones, pero como nunca hicieron música trivial, mezclan bien el rock con el resto de sus inquietudes y siguen a su ritmo, en su vereda del camino.






Lose The Skin



 Luché contra la ley… y la ley ganó.- Había existido inicio rabioso, consagración, cima y dispersión, pero The Clash tenían 4 discos bien colocados, algunos con múltiples canciones; estaban en el camino de convertirse en un grupo legendario a lo cual no sólo ayudó sus Lps publicados, sino los excelentes conciertos: dinámicos, enérgicos, incluso extravagantes y distintos en su mayoría.
 Contribuyó el film Rude Boy un semi-documental, una película mitad film y mitad documental que narraba la historia de un fan de la banda que deja su trabajo en un sex shop del Soho para convertirse en un roadie de ésta.  Rodada a lo largo de los años, con un guion basado en la improvisación se estrena en 1980. El film también incluye cosas curiosas, como fotografías del último tour, sesiones de la grabación de Give´Em Enouugh Rope, así como imágenes de los británicos en el ya famoso "Rock Against The Racism" .
 El tour de 1981 los trajo por España y en abril tocaron en Madrid, no sería hasta el final del mismo cuando entraron a grabar lo que será el último disco que merece la pena de los británicos: Combat Rock, con la clásica formación y Lp único reúnen todavía un excelente elenco de canciones planteando la posibilidad de hacer música comercial digna al lado de otros temas más duros y agresivos, va en su idiosincrasia, y es que The Clash jamás aprendió a realizar rock trivial y vulgar.



Rock The Casbah


COMBAT ROCK .- Mayo de 1982.-
 Guitarras ásperas y fuertes, punk desde el primer latigazo con Know Your Rights y una vez más excelente Paul Simonon en su línea de bajo. Coros infantiles, sección rítmica impecable para Car Jamming. El trallazo definitivo para otro tema que pasa a la historia, esa guitarra eléctrica cortante y la voz de Mick Jones para Shoould I Stay Or Should I Go, riff legendario. Los experimentos siguen pese a todo, pasto para las pistas de baile con clase, teclados para una melodía saludable y guitarras callejeras, Rock The Casbah, consiguen un estribillo que se queda y deja para la posterioridad otro himno de The Clash. Ritmo marcial, explicito, canción corta y expeditiva con guitarras como cuchillas: Atom Tan. Hay alguna novedad a destacar, el coro de los miembros del grupo para una tonada pop, Inoculated City.
 El terreno pantanoso de las proclamas políticas, genuino rock combativo, con melodías envolventes, coros, canción más hablada por Strummer que otra cosa: Red Ángel Dragnet. Tranquilidad, ironía fina, hilar sobre la corrosión del sistema envuelto en un sonido hipnótico interesante, Straight To Hell. El uso de los vientos, en esta ocasión precedido por la flauta y el saxofón, para dejarnos un aire de sinuosidad, me refiero a Sean Flyn. Tampoco nos olvidamos del reggae, con matices y voz grave, Ghetto Defendant. El murmullo, el sosiego casi campestre sobre las teclas de un piano y mirando por la ventana la campiña británica, nos lo dejan entrever en la canción que cierra el Lp: Death Is A Star, si hasta se escuchan grillos-
 El uso de la electrónica no escapa ni este álbum, Overpowered By Funk.
 Buen disco con varios temas destacados, una cara inicial más rockera y la otra más experimental para una banda única.  Combat Rock es un disco de excelente facturación, tiene una elaboración tremenda, llena de giros y matices, y unas canciones que ponen una vez más de manifiesto el carácter ecléctico de The Clash.
 Inglaterra les abre una vez más los brazos y consiguen llegar al número 2 y al 7 en Estados Unidos junto con el single Rock The Casbah, significa haber alcanzado el techo discográfico y popular del grupo.


 Más allá de números y ventas, hay algo que tengo claro, a The Clash siempre los he visto como unos misántropos desengañados de la sociedad que les vio crecer y en la que se criaron, críticos con la decadencia de la individualidad en beneficio del uniformismo colectivo. 




 DISCOGRAFIA SELECCIONADA



THE CLASH .- 1977

GIVE ´ EM ENOUGH ROPE .- 1978

LONDON CALLING .- DOBLE LP .- 1979

SANDINISTA ! .- TRIPLE LP .- 1980

COMBAT ROCK .- 1982







FILMOGRAFIA INTERESANTE





RUDE BOY .- 1980

JOE STRUMMER : THE FUTURE IS UNWRITTEN .- 2007

THE CLASH : THE RISE AND FALL ( THE INSIDE STORY ) .- 2012







Jhon Graham Mellor ( Joe Strummer )  -   21 de Agosto de 1952 - Ankara ( Turquía ) .-  22 de Diciembre de 2002 - Broomfield ( Inglaterra ).-

Michael Geoffrey Jones .-  26 de Junio de 1955 - Londres ( Inglaterra ) .-

Paul Gustavane Simonon .- 15 de Diciembre de 1955 - Croydon ( Inglaterra ) .-

Nicholas Bowen Headon.- 30 de Mayo de 1955 - Bromley ( Inglaterra ) .-

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